Vuelve lo auténtico

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Me van a perdonar, pero me hierve la sangre la última demostración de poderío del dueño de Inditex: las negociaciones para adquirir el local del cine Novedades de Barcelona y así conectar con su otra tienda, en la misma manzana de Gran Vía-Paseo de Gracia de la Ciudad Condal.

Por Victoria Bafalluy López


Quiere unir ambos espacios y sumar un total de 6.500 m2. Sería una tienda de dimensiones extraordinarias, un único espacio destinado a Zara y así, el Sr. Amancio Ortega podría decir que tiene la tienda más grande del mundo. Felicidades, (si lo consigue), pero me hierve la sangre, qué le vamos a hacer…

He llegado a visualizar un futuro casi inmediato, como el de aquellas películas futuristas de los años 90, en las que toda la población viste de uniforme, mismo estilo, mismos colores, mismos estampados… Todos casi iguales de Zara, Mango, H&M…
Pero esto no va a suceder, Sr. Amancio y compañía.

Todas igualitas

Ciertamente, en el centro de las ciudades se cuece una lucha encarnizada entre estos monstruos de la distribución por conseguir el mejor lugar comercial, pero les está surgiendo una competencia con la que no contaban, una competencia que hace años aplastaron sin piedad: El pequeño comercio de barrio.

En muchos barrios están resurgiendo pequeños comercios con un sello muy personal, desde tiendas, bares, restaurantes, cafeterías, librerías… Negocios con identidad propia que abren uno tras otro en una misma calle. Es el efecto contrario al que vivimos a principio de la crisis, aquel terrible efecto “dominó” que dejaba cinco o seis locales cerrados uno al lado de otro.

Y es que mucha gente se ha quedado sin trabajo; personas muy preparadas, muchas, además, emprendedoras que tienen el simple objetivo de sacarse un sueldo decente, sin grandes aspiraciones de grandeza, pero volcando toda su ilusión en su propio negocio. Y les aseguro que la combinación trabajo-ilusión-amor-constancia, es efectiva, muy efectiva. Mi barrio está sufriendo estos cambios. El barrio de Sant Antoni de Barcelona se está poniendo de moda a pesar, asombrosamente, de que todavía quedan años para que se termine la remodelación del mercado municipal, algo que en este lustro de obras ha afectado mucho al comercio.

Entrada a la tienda de proximidad Paris Chic Promise, en el barrio de Sant Antoni, en Barcelona
Entrada a la tienda de proximidad Paris Chic Promise, en el barrio de Sant Antoni, en Barcelona

Ahora, por fin, vemos la luz. No paran de abrirse locales, algunos tan prestigiosos como dos nuevos restaurantes de los hermanos Adrià, que ya suman cuatro en el barrio. ¿Por qué el mejor cocinero del mundo escoge un barrio como Sant Antoni en lugar de ubicaciones como Paseo de Gracia, Rambla Catalunya o Diagonal? Por diferenciación, identidad propia, estilo personal y proximidad. Pues sí, señores, PROXIMIDAD. Jamás me cansaré de repetirlo. Los comercios de proximidad vuelven a estar en auge y el toque personal que proporcionan, esa diferenciación que ofrecen, el trato de confianza y la atención personalizada que proporcionan hacen que el día a día de todos sea un poquito mejor y más auténtico.

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