Íntimo con garantía de higiene

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Victoria Bafalluy, consejera de moda interior

Por Victoria Bafalluy. Consejera de moda íntima y propietaria de la boutique París Chic-Promise, comercio multimarca especializado en prendas interiores (Barcelona)

Según la Organización del consumidor, actualmente, más del 80% de comercios de moda íntima no cambian las prendas inferiores por razones de higiene. De hecho, uno de los mayores almacenes de nuestro país, caracterizado por su flexible política de cambios, ya hace unos años que adoptó tajantemente esta medida. El 20% restante de los comercios que venden moda íntima que sí la cambian hacen la vista gorda para no perder ventas, pero ¿te fiarías de las garantías de higiene de dichos puntos de venta?

Por supuesto, hay clientes que no lo entienden y te juran “con la mano en la sagrada Biblia” que no se probarán las prendas o que lo harán con otra debajo, pero como comerciante de moda íntima, tras mis casi 20 años de experiencia detrás de un mostrador, puedo asegurarte que no te puedes fiar ni de la persona aparentemente más pulcra del planeta y a los comerciantes no nos queda más remedio que partir de la base, como diría el doctor House, de que todos mienten; es la forma segura de poder ofrecer una garantía de higiene al 100%, aunque tengan que pagar justos por pecadores.

Una braguita, un calzoncillo o un par de medias, se adaptan, llevan Lycra, sus tallas se limitan, en la mayoría de los casos, a tres o cuatro tamaños y para acertar con la compra siempre se puede recurrir a llevar una prenda de muestra. El problema viene cuando se han comprado para regalar y no se ha acertado con el color, la forma o el estampado, algo perfectamente comprensible y he ahí el riesgo del asunto…

Hasta el momento no he perdido ni una venta desde que adopté esta política de no aceptar cambios. Mi clientela la entiende perfectamente y aprueba esta medida de higiene porque, al fin y al cabo, es un beneficio para todos ellos. Sólo hay que echar un vistazo a cualquier página web de venta de moda íntima on-line, donde no hay ni una sola que acepten cambios o devoluciones.

De todas formas, en la búsqueda de encontrar soluciones para facilitar la labor a quien quiera regalar una prenda íntima pero a la vez asegurar que la prenda no sea probada, siempre se puede insertar en la prenda un “precinto” de seguridad, un navet de plástico como el que llevan las etiquetas, cerrando parte delantera con trasera de la braga o calzoncillo. Con esta medida de seguridad no se evita que la prenda pueda ser vista, y con ello aprobada por la persona a la que se le regala, pero sí se garantiza el mensaje de «no se permite probar». Si el navet está roto, ya se sabe lo que ha ocurrido…

Así que si tu tienda de confianza te ofrece un “precinto de higiene”, por si las moscas nuestra pareja nos echa por la cabeza ese estampado atrevido de las braguitas o calzoncillos, yo creo que debes verlo como una garantía en la política de higiene de los productos que dicho comercio te brinda a ti y a cualquier otro cliente interesado en dicha hiegene saludable.
Así de simple.

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