Dentro de la campaña de sensibilización ‘Mujeres que cambian el mundo’, que la Asociación Mundo Cooperante y la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid están promoviendo, el pasado 20 de noviembre Cisco, empresa líder en redes para Internet, organizó en sus oficinas de Madrid la conferencia sobre ‘Mujeres en la lucha contra la pobreza y la exclusión’ que contó con la presencia de Rebeckah Kiser, fundadora y directora de Women for Women Foundation.

La cooperante compartió su experiencia en Etiopía con esta organización, que ayuda, junto con el Hospital de Fístula de Addis Abeba (Etiopía), a las mujeres que padecen fístula obstétrica (un problema que afecta a miles de mujeres en ese país y a unos 2 millones en todo el mundo, según cifras de la Organización Mundial de la Salud) y, consecuentemente, exclusión social. También ofrece la formación y las herramientas necesarias a estas mujeres para que puedan desenvolverse en una sociedad que un día las abocó a la invisibilidad.

Un enfermedad maldita
La fístula obstétrica es una lesión que se produce entre la vagina y la vejiga o el recto, causada por un parto prolongado, que puede durar desde cinco días y hasta más de una semana, y que se debe principalmente a tres causas: la mayoría de las mujeres contraen matrimonio durante su pubertad y dan a luz cuando sus cuerpos todavía no están desarrollados, entre los 13 y los 15 años; suelen padecer desnutrición, cosa que a menudo les produce raquitismo y hace que las madres sean pequeñas en tamaño mientras que los bebés son de tamaño normal; y, por último, han sufrido mutilación genital.

Esta dolencia, que podría evitarse si las mujeres dispusieran de las atenciones médicas necesarias, les hace perder a sus bebés en el parto y convierte sus vidas en una pesadilla, ya que sufren incontinencia crónica de sus heces. En la sociedad rural etíope una mujer con este problema es tachada de “maldita” y sufre el rechazo de su comunidad entera. Sus vecinos y amigos consideran que el mal que sufren estas mujeres es un castigo merecido por alguna razón y muchos maridos las repudian. Incluso sus familias llegan a encerrarlas hasta que mueren de hambre. Para una mujer en esta situación, la única posibilidad es escapar de su pueblo o aldea y deambular en busca de que alguien que la ayude a curarse y a sobrevivir. Cientos de estas mujeres, en palabras de Rebeckah “llegaban a la ciudad, sin saber leer ni escribir, abandonadas a su suerte y acababan tiradas en las aceras”.

Women for Women Foundation
Rebeckah Kiser no había tenido nunca una relación directa con el mundo de la cooperación (aunque había trabajado anteriormente con mujeres en EE.UU.). En realidad se había dedicado toda su vida a la venta de cosméticos de una conocida marca norteamericana en su ciudad, Colorado Springs. Sin embargo, en 2004, en un viaje a Etiopía su vida cambió para siempre. El guía turístico que la acompañaba le habló de que su hermana padecía fístula obstétric y le pidió ayuda, ya que no conseguía tratamiento médico para ella.

Cuando conoció esta terrible realidad, Rebeckah Kiser decidió que tenía que hacer algo, y así fue: fundó Women for Women Foundation, una organización sin ánimo de lucro que acoge a estas mujeres y jóvenes abandonadas y olvidadas y que les ofrece acogida y atención para su recuperación física y psicológica. Consiguió la colaboración con el Hospital de Fístula de Addis Abeba y creó un hogar de acogida llamado Trampled Rose, en el que las mujeres pueden convivir en un ambiente de solidaridad y comprensión mutua mientras esperan su turno para ser operadas. En apenas dos años, Women for Women Foundation ha logrado rescatar y curar a unas 1000 mujeres y actualmente emplea a 20 personas. Actualmente necesita disponer de más espacio para acoger a más mujeres y ayudarles a reiniciar su vida valiéndose por sí mismas. Para más información y donaciones, los interesados pueden dirigirse a https://trampledrose.org

Mujeres que cambian el mundo
Esta campaña desea contribuir a que se conozcan las historias de mujeres protagonistas del cambio y la transformación de nuestro mundo, así como fortalecer el papel de la mujer en sociedades en las que se encuentra marginada, mediante conferencias y jornadas de sensibilización, entre otras actuaciones. Como se explica en su página web , la iniciativa “quiere rendir un homenaje a los millones de mujeres que con su acción silenciosa atenúan los efectos de la pobreza y la exclusión, mostrar ejemplos reales de mujeres que con su liderazgo mejoran las condiciones de vida de sus comunidades y destacar el papel indispensable de la mujer, en el Sur y en el Norte, como elemento de cambio y transformación social”. En la web de la campaña también se pueden consultar las próximas actividades de ésta, entre las que destaca una exposición del fotógrafo Hernán Zin sobre la labor de esas mujeres heroicas y nunca suficientemente bien valoradas.

Entre estas actividades se incluye el viaje a Madrid de mujeres cuyo trabajo representan un papel importante en el desarrollo de sus comunidades para compartir sus experiencias mediante conferencias en diferentes ciudades. Además de Rebeckah Kiser, otras de estas mujeres relevantes son Urmi Basu, presidenta de New Ligth (India); Agnes Pareyio, presidenta del programa Tasaru Ntomonok (Kenia); y Rosario Doria de Riccardi, directora ejecutiva de Actuar por Bolívar (Colombia).

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