Cuando el amor no era tal

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Entrevista a Graziella Moreno, autora de El salto de la araña (Editorial Alrevés, 2020)

Graziella Moreno, autora del libro El salto de la araña

El salto de la araña es un libro que habla de cómo nuestras decisiones, incluso aquellas que parecen nimias, pueden desencadenar tornados. Una pareja no siempre es la suma de dos personas. Una pareja puede ser la resta de ambas y ese resultado ser el odio, el olvido, lo deshumano, el abandono y el desamor absoluto. De eso habla esta novela negra basada en una historia real.

Javi y Alba son dos jóvenes que deciden emparejarse. Lo que al principio piensan que es amor, pasión, deseo, se convierte en una historia negra que refleja qué poco se querían en realidad y cuánta necesidad tenían ambos de huir de sus vidas presentes. Gente corriente cometiendo errores no tan corrientes pero a los que llegan como si fueran fluyendo por un río negro. Con El salto de la araña su autora, Graziella Moreno, ha obtenido el Premio Letras del Mediterráneo 2020 y deja una nueva novela negra que mantiene el pulso hasta el final. Lo que parece importante, urgente, al final queda tapado por algo estúpido, que revolverá para siempre la vida de los protagonistas de esta historia de una manera impensable. Porque son las cosas pequeñas las que suelen acabar ladeando la báscula de la historia de las personas.

De dónde surge su pasión por la novela negra

Yo leo todo, pero cuando era pequeña era una apasionada de las novelas de miedo. Me encantaba Edgar Allan Poe, de H. P. Lovecraft… Ésa ha sido mi base, pero actualmente leo de todo: narrativa histórica, etc. Y tampoco creo que mis tramas sean del todo novela negra clásica, de tipo enigma, sino novela de trama social, que explica la sociedad tal y como somos, cómo nos relacionamos, las diferencias sociales. La novela negra, cada vez más, se acerca a este tipo de narrativa social.

Vilafamés, uno de los pueblos más bonitos de España… ¿Ocurrió todo allí o ha elegido esa ubicación por algo en concreto?

Es un pueblo pequeñito, muy bonito… Uno de los requisitos principales para poder optar al premio Letras del Mediterráneo 2020 era que la novela estuviera ambientada total o parcialmente ambientada en Castellón ciudad y en su provincia, especialmente en ella porque la Diputación de Castellón quiere promocionarla para el turismo a través de la literatura. Mi idea era elegir un pueblo que no hubiera sido demasiado novelado, me recomendaron Vilafamés, lo visité y me encantó.

Javier y Alba… Cuántas historias habrá en nuestros barrios que se parezcan a la suya… Siempre caminando hacia el precipicio o bien alrededor de su borde…

Hay muchas parejas jóvenes que creen que el amor ha de ser muy hormonal y llegan a crear relaciones tóxicas. Todos conocemos a un Javier y a una Alba por referencias. Son personas que no saben poner un punto y final a una relación que no controlan y que dinamita sus vidas.

Cambiar cuesta, dar el paso es muy difícil, y si además estás con una persona con un carácter más fuerte que el tuyo, que no está muy equilibrada, y tú no tienes las herramientas ni la madurez para afrontar el cambio, te ves sumergido en una relación destructiva.

Los que están fuera de esa relación, los familiares, los amigos, ven muy claro que esa relación no conviene, pero tú estás envuelto en ella y si no dispones de los recursos para tomar distancia y racionalizar qué está pasando, no sales de ese círculo.

El perfil de Javier, como protagonista, es la columna vertebral de la novela. Nunca elude su presunta culpa, pero a lo largo de la historia muestra un rol machista que sigue perdurando en nuestra sociedad, a pesar de su juventud.

Es un joven que ha vivido un tipo de familia tradicional: padre al trabajo, madre cuidando del hogar, pero es que la pareja que tiene también está en esa línea, desea tener ese rol de cuidar del hijo y que sea el hombre el que la mantenga y la lleve como una reina. Hay chicas de 16, 17 años que desean mantener ese rol…

En la trama se unen un chico que no ha encontrado su lugar en el mundo, que se deja llevar, y una joven fruto de una estructura familiar desequilibrada que pretende que él le solucione la vida.

Javier es exterminador de plagas, como su padre y su tío. ¿Por qué eligió esa profesión para su protagonista?

Porque quería buscar un perfil de gente trabajadora de toda la vida. Elegí el de exterminador porque donde veraneo hay unos apartamentos en los que siempre tienen que actuar los exterminadores antes de la época estival y me pareció un oficio muy oportuno para la novela. Cumplen con una función importantísima porque eliminan plagas y tienen una normativa muy completa. En fin, me documenté y es un universo increíble…

Y si los lectores se fijan, como el mundo de la exterminación de plagas es la única referencia vital de Javier, sus descripciones de las personas que conoce son metáforas de animales que extermina.

El título de la novela, El salto de la araña, hace referencia a un salto al vacío, al futuro incierto

Hace referencia a una cita de Kierkegaard* que me pareció muy adecuada. Cuando una araña da un salto, desde el vacío, para ir tejiendo su telaraña, no sabe qué hay en ese vacío ni al otro lado. No sabe si un depredador se la comerá, si tendrá éxito, si podrá encajar… Es una inconsciencia total. Es lo que le pasa al protagonista, que no tiene ni idea de cómo va a salir del embrollo, pero que decide dar un salto al vacío para intentar solucionarlo, como si fuera un Sant Jordi que debe salvar a la princesa.

*Soren Kierkegaard, filósofo y teólogo danés, decía en 1843: “¿Qué va a venir? ¿Qué nos va a traer el porvenir? No lo sé; no presiento nada. Cuando una araña desde un punto fijo se precipita hacia abajo, a sus consecuencias, ve constantemente ante sí un espacio vacío en que no puede sentar pie firme por mucho que lo tantee”

Es increíble cómo un problema que hoy te parece de vida o muerte, mañana queda tapado por otro que aún es peor… La ley de Murphy siempre existirá…

Hay un momento en tu vida que debes solucionar tus problemas, que debes decir: “hasta aquí he llegado. Comienzo de nuevo”. Si no lo haces, arrastras situaciones imposibles y envenenadas que cada vez se complican más y pueden derivarse en otras aún peor descontroladas.

Tras leerla de nuevo encuentro estilo en sus obras: Más que constructora de historias, a las que sólo tiene que echar mano en sus expedientes como jueza, lo es de personajes. ¿Qué opina al respecto?

Al final, lo que me interesa más en mi trabajo son las personas. Por qué motivo hacemos lo que hacemos. Me interesan los procesos mentales que han llevado a una persona a cometer un acto delictivo. Siempre hay una causa. Y muchas veces hay que ir muy atrás, a los antecedentes familiares y de infancia de esas personas. Las mochilas que acarreamos desde pequeños acaban saliendo. Somos producto de nuestra infancia, de nuestra familia, de lo que hemos mamado en casa. Eso es lo que más me interesa captar y que el lector lo capte. Pretendo que el lector se haga preguntas, que no se quede en la lectura plana de la historia, de lo que está pasando, sino que puedas empatizar con los personajes. ¿Con cuáles? Con los que el lector decida…

En el libro el protagonista expresa una duda sobre la dificultad de impartir justicia, de la responsabilidad de un jurado popular. Dice uno de los personajes que “el Código Penal es puro castigo”… ¿Hay alternativa al sistema punitivo ante la reordenación social? 

Sí, claro que hay alternativa… Lo que ocurre es que es muy costosa y complicada. La misma Constitución lo dice: las penas están orientadas hacia la reinserción, dar las herramientas para que no haya reincidencia. Hay muchos recursos en las prisiones: psicoterapeutas, talleres de formación… Pero no es nada fácil. En primer lugar hay que contar con la voluntad del preso por realizar esa readaptación y en segundo lugar hay que contar con lo que pasa tras salir de la prisión. El problema no está tanto dentro, si no fuera. Si vuelves al mismo ambiente, es muy difícil escapar de ese entorno. Las oportunidades deben darse sobre todo al salir, y son personas que se encuentran muy solas y vuelven a caer.

Por otro lado, si ofreces oportunidades antes, es decir, si se destinan recursos sociales y sanitarios para detectar enfermedades mentales, para tratar dependencias a substancias perjudiciales, seguramente las prisiones no estarían tan llenas de personas que han caído en el delito.

Como jueza que es, ¿tiene el corazón partío?

Me entristecen muchas situaciones que pasan por mi juzgado que son fruto de entornos absolutamente desestructurados. Hay personas que no tienen intención de delinquir, pero se han criado de una manera determinada y caen en esos ambientes con naturalidad, van haciendo y ya no saben vivir de ninguna otra manera.

¿Qué desea que se lleven los lectores de su libro?

Que vean que es una historia sincera, real, explicada desde la experiencia vital, sin pretensiones literarias, que habla de amores mal entendidos, que no son tales, y que esas cosas pasan cada día. Los seres humanos nos movemos por el amor, por la pasión, y ésta no siempre está bien entendida.

El salto de la araña libro de Graziella Moreno ha ganado el Premio Letras del Mediterráneo 2020

Novela negra, novela premiada

Graziella Moreno ha obtenido con El salto de la araña el premio Letras del Mediterráneo 2020 que concede el Ayuntamiento de Castellón. Es un premio bien merecido.

Graziella Moreno escribe sobre la realidad. Bucea cada día en pozos de realidades que a muchos nos harían girar la vista hacia otro lado. Graziella Moreno escribe sobre esas realidades y lo hace sin pretensiones. Con la humildad que demuestra en persona. La magistrada (es jueza en Barcelona) se acerca al papel en blanco con amor por la escritura y desde el máximo respeto. Y al final, construye historias muy bien atadas y narradas, sin pretensiones y por ello hondas, muy hondas. La leí en Invisibles  (Ed. Alrevés, 2019) y la leo ahora. Y encuentro estilo: gracias a los retratos humanos y profundos que realiza de sus personajes se pueden entender y en algunos casos comprender qué acontece en sus novelas. Porque se basan en la realidad y ésta siempre, siempre, supera la ficción. Graziella Moreno reescribe esas historias dándoles sentido humano, porque siempre lo tuvieron aunque lo perdieran entre los papeles de los diarios y los legajos legales. Moreno te recuerda, lector, que los hechos los realizan personas, gente corriente a la que mirar a la cara.

2 respuestas a «Cuando el amor no era tal»

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