María Unceta-Barrenechea Olázar es farmacéutica. Es la propietaria y directora de los Laboratorios Maria D’uol (acrónimo de sus apellidos). Y ésta es su historia. Con ella inauguramos una sección que pretende poner el foco en el emprendimiento femenino, en esas mujeres que aportan valor al mundo y que, con pasión y tesón, hacen que su labor profesional sea un referente en el campo en el que se desarrolla.

 

María Unceta-Barrenechea Olázar

 

María D’uol es el nombre de una gama de productos cosméticos creada por María Unceta-Barrenechea Olázar. Hasta ahí todo puede parecer más o menos fruto de un objetivo empresarial como cualquier otro, si bien  María siempre ha tenido muy claro que su marca debía estar unida a un esfuerzo continuado por utilizar activos naturales, fórmulas aún más seguras y productos aún más eficaces. Pero el valor social de la marca, el motivo por el cual ocupa este espacio,  está en cómo esta empresaria, farmacéutica de formación, ha aprovechado su experiencia personal y la de otras personas para construir una gama de productos que ayudan a quienes están sufriendo los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos (quimioterapia y radioterapia).

En el año 2012 María recibió una llamada del Hospital Universitario de Álava (Vitoria). Se interesaban por sus productos, aquellos que María había recomendado nueve meses antes a una madre que le había pedido consejo para paliar los efectos de la quimioterapia en la piel de su hija, diagnosticada de cáncer de mama. La paciente no presentaba las habituales secuelas que deja el tratamiento sobre la piel, y el personal sanitario, asombrado, se interesó por ese producto que estaba utilizando. Esa llamada impulsó en María la investigación y la búsqueda de nuevos principios activos, naturales y seguros. Fue cuando nació el Bálsamo Reparador de María D’uol Oncology, un cosmético calmante, especialmente pensado para prevenir los efectos secundarios en la piel de los tratamientos contra el cáncer en pacientes inmunodeprimidos. Registró el producto en los organismos sanitarios de Europa e inició el desarrollo de la nueva línea.

En primera persona
A su madre le detectaron en el año 2013 un cáncer. Ambas fueron alertadas por el especialista sobre el mayor efecto secundario del tratamiento, que iba a revelarse en la piel. María decidió acompañar a su madre, cuidarla y prevenir las lesiones con su Bálsamo Reparador y su Aceite de Pepita de Uva, producto que ya tenía lanzado al mercado de la cosmética. “Era nuestro momento; le acompañé día a día en el largo proceso de su enfermedad. Fue así como empecé a entender el alcance de los efectos secundarios que se generan tras cada sesión: la inflamación, el calentamiento, las manchas rojas y el picor, que alteran la vida cotidiana y el sueño. La piel de mi madre, sin embargo, quedaba perfecta. Al no rascarse ni sentir picor dormía relajada”, explica María.

La aplicación del Aceite de Pepita de Uva María D’uol dio muy buenos resultados, pero María sintió la necesidad de mejorarlo, complementando sus propiedades. Fue entonces cuando nace el Aceite de María D’uol Oncology, cuya fórmula es el resultado de tres lípidos combinados: el de Pepita de Uva para la circulación y calambres; el de Eucalipto para la cicatrización y antiséptico;  y el de Camomila para la inflamación, la rojez y el picor.

La voz iba corriendo… El personal sanitario de la Unidad de Radioterapia del Hospital Universitario de Álava constata la ausencia de lesiones en la piel de su madre y se interesa por los resultados de esos productos. Cuando María explica a la supervisora del servicio las investigaciones en curso para la formulación de sus productos se inicia un diálogo científico con la doctora, que comparte con ella sus experiencias, inquietudes, documentación gráfica… Aquellas imágenes impresionan a María, que da una nueva fase a su línea Oncology. Nació entonces la Loción Reparadora, en spray, ideal para pieles quemadas por el tratamiento que no pueden masajearse; y posteriormente, en 2015, aparece la Beauty Cream tras la petición de un centro de estética que le pide ayuda para tratar un acné agresivo producido por la quimioterapia en una joven de 17 años. Ese caso permitió a María conocer un efecto secundario más, para ella aún desconocido, y así comenzar otra nueva investigación para dar con una nueva fórmula reparadora. Meses más tarde, ante la piel perfecta que presentaba la paciente, María fue invitada a divulgar sus conocimientos en el Hospital de Galdakano (Vizcaya) donde la paciente era tratada.

María identificó tres principios activos que respondían a las exigencias que requerían los efectos secundarios. La Beauty Cream es un producto 100% natural, con emulsionante ecocertificado. Reduce la inflamación y el picor y se completa con vitamina F, que mantiene la hidratación y disminuye la pérdida de agua. “Se trata de la mejor crema que hemos podido formular para la rosácea, la dermatitis atópica y todos los efectos secundarios de la quimioterapia”, opina María.

Actualmente, la lína María D’uol Oncology está formada por la Loción Reparadora, el Bálsamo Reparador, el Aceite Reparador, la Beatuy Color -Crema hidratante con maquillaje de textura fluida-, la Crema Solar SPF 50+  y la Beauty Cream.

Quimio y radioterapia: las curas que dañan

Tanto la quimioterapia como la radioterapia y cualquier terapia oncológica tienen un claro objetivo: salvar a los pacientes de cáncer de la enfermedad. Pero tienen efectos secundarios que suelen ser muy molestos. Los de la quimioterapia se manifiestan sobre todo a través de la piel, el cabello y las uñas, vías de eliminación de los tóxicos. Los efectos dependen del fármaco administrado a cada persona y aunque pocas veces revisten gravedad, a menudo generan molestias tan grandes como para que el paciente desee interrumpir el tratamiento contra el cáncer.

Dichos efectos son:

  • Picor en la piel de todo el cuerpo o del cuero cabelludo, dificultando el sueño y el descanso durante la noche, así como aumentando la irritabilidad.
  • Granos dolorosos y bultos purulentos en rostro, cuello, región torácica superior o espalda.
  • Sensibilidad en la piel del rostro, similar a la quemadura de sol.
  • Llagas en nariz, ojos o boca, similares a las aftas.
  • Inflamación y enrojecimiento doloroso del tejido alrededor de las uñas, que se vuelven quebradizas y se pueden caer.
  • Grietas en la yema de los dedos o en la planta de los pies.
  • Caída del cabello.
  • Crecimiento aumentado del vello facial.
  • Facilidad para los hematomas.
  • Sequedad y descamación de la piel.
  • Sequedad y comezón en los ojos.
  • Manos con piel engrosada, dolorida y a veces con ampollas que impiden sostener objetos por el dolor producido.
  • Piel de los pies engrosada, con eventuales callos en las palmas o en los talones.

Ante la radioterapia, tratamiento localizado, los efectos secundarios varían en función del área tratada, la dosis total recibida, la dosis aplicada en cada sesión y la respuesta individual de cada persona. Entre ellos son comunes el cansancio y las reacciones en la piel (radio dermitis), que pueden producirse al margen de la zona donde se aplique:

  • Alteraciones cutáneas similares a una quemadura solar mientras dura el tratamiento. El eritema que se produce a las dos o tres semanas precede a la pigmentación oscura que adquiere la piel en la zona tratada a partir de la cuarta semana.
  • Alteraciones más severas como dermitís o epitelios en zonas de la piel como los pliegues, cuya aparición depende de la susceptibilidad individual.

Fuente: María D’uol Oncology

Más información www.mariaduol.com

 

 

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