“He visto realidades que me han concienciado de mi suerte”

El cadáver encontrado de Candela Álcantara, una niña procedente de un centro de menores en el que “educaban” a fuerza de golpes y de exponerlos a abusos sexuales, es una de las tramas de la novela negra Lorca, tu nombre bajo el agua (2019, Chiado Books). Óscar Esteban, educador social de profesión y “activista literario”, como se define, utiliza argumentos de la siniestra y atroz historia del que fuera el bar España (Vinaroz – Castellón), para crear personajes sin alma y dar protagonismo a otros que sólo necesitaban de una segunda oportunidad para demostrar su voluntad por redimirse y salir adelante. En este libro, a diferencia de los anteriores del autor, no hay pasajes que pintar. El autor retrata la oscuridad porque sabiendo de otras realidades a través de su profesión como educador social ha tomado conciencia, aún más si cabe, de la maravillosa luz que alumbró su infancia.

Por Mercè Quesada Amador

 

Lorca, tu nombre bajo el agua, de Óscar Esteban. Chiado Books. PVP: 16,00 €. www.chiadobooks.es

 

El sexto libro de Óscar Esteban se ubica, en la línea del tiempo, en los estertores del franquismo, donde los afines al régimen corrían como pollos sin cabeza arremetiendo, unos, de manera cruel contra los que no estuvieran con ellos, y otros, nadando y guardando la ropa en orillas cercanas. En esa época desquiciada dos cadáveres son encontrados tras las inundaciones que asolaron Lorca y los alrededores, uno de ellos el de una niña, Candela Alcántara, víctima en un centro de menores, el otro el de un agente de la Brigada Político Social. ¿Qué tienen ambos en común? Así mismo, el hallazgo de tres cadáveres en una fosa donde se creían que habían enterrados etarras asesinados a manos de sus compañeros va tejiendo una maraña negra donde sólo algunos personajes, sobre todo las mujeres, aportan algo de luz y dignidad. Primeras líneas del libro: “Esta historia (…) es una historia triste, sin duda. No quisiera llevaros a engaño o a una ilusión de la cual nunca ha formado parte mi escritura, seamos realistas”. Toda una declaración de intenciones sobre esta novela. No, mejor no engañarse. Lo que pasa en este libro, también como dice el autor, forma parte más de la realidad que de la ficción. Más de lo que cualquier persona buena quisiera. Pero quien huya de la verdad, por triste que sea, nunca puede afrontarla, ni posicionarse, ni tener criterio para elegir o para decidir.

También dice el autor, en su prólogo: “Deseo, de todo corazón, no defraudaros, al menos espero tocaros el alma”. Lo consigue. Cierras el libro con esa desazón de saber del dolor y de la injusticia, de lo negro de lo humano. Pero también con esa conciencia de que esa sensación es la tierra sobre la que construir un entorno más hermoso. No hace falta cambiar el mundo. Cambia tu casa, tu mirada hacia los tuyos, ámalos, que el amor es lo único que te salvará.

 

  • Qué inicia su interés por escribir Lorca, tu nombre bajo el agua

Acabando mi segunda novela libro Buenos Aires, la ciudad de la furia, (2917, Chiado Books) descubrí un documental, La Manada, que había hecho Valentí Figueras, periodista valenciano, sobre unos casos de pederastia que se dieron en el bar España, ubicado en el municipio de Benicarló (Castellón). Era un caso relacionado con un centro de menores procedentes de familias muy desestructuradas, situado en Vinaroz (Castellón). Me interesó mucho el tema porque en aquel momento yo estaba trabajando en un centro de menores, en un Centre Residencial d’Acció Educativa (Centro residencial de acción educativa), CRAE, de la Generalitat de Catalunya, y pensé que en algún momento debía retomar ese tema porque yo estaba muy relacionado con la atención a menores. He trabajado en cuatro CRAE, los conozco bien, y hay muchas cosas que no me parecen correctas relacionados con la gestión económica. De hecho, el no estar de acuerdo de cómo se gestiona me ha traído problemas laborales. Quizás tenía una deuda conmigo mismo.

La información que encontré sobre el tema fue muy diversa. Había documentación que hablaba sobre que todo aquello era irreal, otros documentos que parecían muy reales… Yo rescaté la esencia de lo que sucedió: los abusos a menores, que eran llevados a ese hostal de carretera, por parte de gente poderosa, de la extrema derecha, con implicación de políticos de la Diputación de Castellón famosos, también de algún presidente de fútbol… Lo intenté tratar de una manera sibilina, de hecho, no aporto ningún nombre y lo traslado al año 73, cuando en realidad los casos de abusos a menores del bar España se datan a finales de los 80. Puse distancia porque me faltaba veracidad en lo que pudo suceder o no, pero a la vez me parecía todo muy posible y doloroso para alguien como yo, dedicado a trabajar con menores. Por eso quise mantenerlo en la ficción y centrarme en datos históricos de los años 70 cruzando historias.

 

  • Dice en su prólogo: “Sobre esta nueva historia se alzan parte de mis infiernos” y que ha tenido grandes dudas antes de publicar la novela. Explíqueme eso, por favor.

Cuando escribes sobre algo incómodo, si sucede lejos en el tiempo y/o en el espacio te resulta más fácil tratarlo, pero cuando sucede en la cercanía, te sentimos parte de la causa y de la responsabilidad. Lo que pasa en este libro y mi relación con los centros de menores es muy directa y son parte de mis infiernos. Mi gran preocupación y dolor eran las situaciones vividas a partir de mi experiencia. No me refiero a abusos ni a las relaciones humanas, sino de cómo se gestionan esas instalaciones y las partidas económicas. Hay mucho por hablar al respecto. Yo dejé ese mundo por la frustración que me causaba no poder cambiar algunas cosas. Los que trabajamos en el mundo social llevamos con nosotros un idealismo y una voluntad de cambio importantes. Cuando no puedes generar esos cambios, sientes una gran frustración. Al final decidí salir de ese mundo y volcarme en otras áreas.

 

  • Abre el libro con una dedicatoria poética a su madre, que le procuró su paraíso cotidiano sobre el que construir su persona, y lo acaba con otra poesía sobre la necesidad de proteger a los infantes.

Perdí a mi padre el año pasado, en octubre, y este libro, si algo es, es un homenaje a las madres, especialmente a la mía, porque si algo soy es por ella. Cuando ves la dureza en la que viven y han vivido muchas personas, te das cuenta de la suerte que has tenido… Yo he vivido en una playa… Nunca he sentido las desgracias que viven muchos de los niños que están en los centros de menores; he tenido una infancia muy feliz. El próximo libro que publicaré, de relatos cortos de miedo, se lo dedicaré a mi padre, porque está muy en línea con lo que yo leía de joven, aquellas lecturas que me procuraba mi padre. Pero en este libro, los bastiones son las mujeres, las madres, y por el momento que ha estado pasando la mía se lo he querido dedicar a ella.

 

  • En el libro llaman mucho la atención los diálogos. Son muy poéticos. Los personajes hablan sentenciando de una manera muy literaria.

A mí me gusta ese lenguaje, me encuentro cómodo en esa tesitura. Podría haberlo hecho más realista, porque realmente un guardia civil no habla así, ¡bueno, alguno habrá! Pero también reviste de cierta dignidad incluso a los personajes que carecen absolutamente de ella. En cualquier caso, de la misma manera que antes se vestía de manera más formal que ahora, el lenguaje, en los años en los que se enmarca el libro, también era más formal.

 

  • ¿Qué desea que se lleven los lectores del libro?

La puesta en valor de lo femenino, de la dignidad, de la infancia. Es un libro en el que no intento salvar nada, ni pretendo que el lector se quede contento. Es algo muy mío, que bebe de mi recorrido vital.

 

 

Las mujeres, columna vertebral

En Lorca, tu nombre bajo el agua, las mujeres sostienen la humanidad de la trama. Son ellas las que dan el reflejo del dolor, las vilipendiadas, las olvidadas y maltratadas, pero también son ellas a las que se vuelve siempre. Sólo una, la directora del centro de menores, se pone a la altura del infierno que representan los hombres. “Influenciado por mi trabajo actual, este libro también habla de la violencia de género. Candela Álcantara es un personaje que refleja el desamparo absoluto. Pero no solo ella. En la historia se muestra la violencia machista de personajes que se aprovechaban de su impunidad para maltratar a las mujeres”, expresa Óscar Esteban.

 

 

Óscar Esteban, activista literario

“Soy educador social y he trabajado toda mi vida con población de riesgo y exclusión social, tanto en el ámbito de la educación como en el de la violencia de género. Esa labor me ha acompañado toda mi vida como también lo ha hecho la literatura, desde el comienzo. Reconozco un activismo literario que aparece en los libros que hago. Todo es un recorrido que forma parte de lo que soy.

A la escritura llegué de una manera accidental. A mí siempre me ha gustado mucho escribir y leer. Mi padre trabajaba en una imprenta y cada viernes aparcaba la furgoneta frente a mi casa y me decía: “Puedes coger tres libros”, y yo tenía muchas obras de la colección Barcos de vapor, de Tintín, Asterix, de aventuras… Siempre estaba leyendo. Recuerdo que en el instituto algunos compañeros me pagaban para que les hiciera las redacciones que nos encargaban, así que ya me ganaba la vida con la escritura… ¡Mejor que ahora, quizás!

Trabajando en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) me invitaron a un proyecto de cooperación en los campamentos saharauis del sur de Argelia, donde pasé diez días. Allí me puse a escribir durante las horas que teníamos libres. Ese viaje me removió bastante y creí que debía hacer algo, quizás por un sentimiento de culpabilidad ante la clara responsabilidad que tuvo España en 1975 durante la Marcha Verde, y por cómo se quedó el pueblo saharaui, en tierra de nadie, arrinconado por Marruecos y obligado a huir y/o a vivir en campamentos. De aquella experiencia salió un libro de viaje, Sahara en mí.

A partir de ahí surgieron otros proyectos de cooperación que tenían que ver con la memoria histórica. Viajé a los campos de concentración alemanes con estudiantes de institutos de Santa Coloma y de ahí se debe mi afiliación a la Amical de Mathaussen, en Barcelona, que trabaja por la memoria histórica y por los derechos de las personas que murieron allí y en otros campos de concentración, por los supervivientes y sus familiares. Me fui involucrando en todo ello y de manera paralela también inicié unos poemarios con unos amigos, y la primera novela, La plaza de los señores, (2915, Chiado Books), que se enmarca en la Segunda Guerra Mundial y la historia de dos amigos judíos, uno que permanece en Italia y otro que puede huir a Suramérica, que da lugar a una segunda parte, Buenos Aires, la ciudad de la furia, (2917, Chiado Books), que también habla de las rutas de escapada de los nazis a ese país”.

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