El uso masivo de los smartphones y las aplicaciones móviles (apps) ha supuesto una auténtica revolución de la tecnología y la salud no se ha quedado fuera de ella. Actualmente existen más de 97.000 apps de salud según un estudio del IMS Institute for Healthcare Informatics y cerca de 200.000 según la Comisión Europea. La mayoría están diseñadas para promover hábitos de vida saludables, pero también hay otras que sirven para hacer seguimiento de enfermedades crónicas tales como diabetes, asma u obesidad. ¿Servirán, entonces, como refuerzo de las políticas de salud? ¿Son todas ellas de valor?

 

 

La m-Health, llamada así por su abreviatura en inglés mobile health, tiene previsto facturar en este 2017 más de 23.000 millones de dólares, según el mismo estudio del IMS Institute for Healthcare Informatics, situándose como la tercera categoría de aplicaciones con mayor crecimiento, sólo por detrás de los juegos y las utilidades.

Dentro de las aplicaciones de salud, las más utilizadas son aquellas que nos permiten mantenernos en forma mediante el ejercicio físico o las dietas, seguidas muy de cerca por aquellas que permiten tratar afecciones o enfermedades crónicas como las que controlan la tensión o los índices glucémicos.

Sin embargo, todavía no están desarrolladas todas las posibilidades que podrían llegar a tener este tipo de aplicaciones para el tratamiento de enfermedades crónicas o la supervisión de pacientes dentro de determinados grupos de riesgo por parte de sus médicos.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, (OMS), casi un 90% de la población podría beneficiarse de las oportunidades que ofrecen las tecnologías móviles y con un coste relativamente bajo.

El potencial de estas aplicaciones para mejorar la comunicación entre médico y paciente y agilizar los actuales sistemas de salud, tanto públicos como privados, es inmenso. Permiten derribar las paredes de las consultas tradicionales y acercar a los médicos y especialistas allí donde los pacientes tienen un problema.

Además, mejoran la calidad de vida de los pacientes con tratamientos crónicos, ya que pueden realizar desde su propio hogar algunos controles rutinarios.

A los actuales usos de las aplicaciones de salud podrían unirse en un futuro las aplicaciones de la realidad aumentada, para mejorar la atención y permitirnos llevar a nuestro doctor en la palma de la mano.

Estudio sobre su efectividad

Un estudio de la UOC en colaboración con cinco instituciones sanitarias españolas (Hospital Parc Taulí (Sabadell), Sant Joan de Déu y Sant Rafael (Barcelona), Servicio de Salud de las Islas Baleares, y el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (Madrid)) evaluará la introducción de las aplicaciones de salud para móviles como un elemento más en los sistemas de salud. El estudio, que ha arrancado en el mes de marzo e incluye una prueba piloto con 250 pacientes, lleva por título “mSalud: retos y oportunidades para los sistemas de salud” y está financiado por el programa RecerCaixa de la Fundación La Caixa. Otras entidades colaboradoras son los grupos de trabajo interdisciplinarios de la sección de salud en línea del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, el Centro de Competencia en mHealth de la Mobile World Capital Barcelona, la Asociación Catalana de Entidades de Salud y la empresa HealthApp.

En un contexto de intenso debate sobre el futuro del sistema sanitario español, este estudio analizará también la efectividad de las aplicaciones como elemento de refuerzo de las políticas de salud. ¿Puede controlar el personal sanitario a los enfermos crónicos mediante una aplicación? ¿Qué impacto positivo puede tener? ¿Podría ser un instrumento para descongestionar las urgencias? ¿Cómo reciben los profesionales del sector la implementación de las aplicaciones? ¿Qué uso hacen los pacientes?… Todas éstas y otras son preguntas que se realizan los impulsores de este proyecto, que ven en las apps de salud una “oportunidad para incrementar la calidad de vida, mejorar el estado de salud y aumentar la calidad asistencial, además de garantizar la sostenibilidad, la equidad y la accesibilidad de los sistemas de salud”.

Criterios de calidad

A pesar del auge de las apps de salud, la Comisión Europea está perfilando los criterios comunes que deberían seguir estas aplicaciones antes de llegar a manos de los usuarios. Hace más de tres años que lo intentan, pero aún no lo han logrado. Según Carme Carrión, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud y miembro del eHealth Center de la UOC, “aún es demasiado pronto para poder separar el grano de la paja y determinar qué aplicaciones son fiables para conseguir un hábito u objetivo concreto”. A la espera de las recomendaciones de la Comisión Europea, sin embargo, hay comunidades autónomas que han decidido ponerse manos a la obra y establecer sus propios requisitos de calidad y seguridad.

La pionera fue Andalucía, que impulsó, mediante su Agencia de Calidad Sanitaria, el primer sello español de app saludable. El distintivo evalúa criterios de calidad, diseño, seguridad de la información, prestación de servicios y confidencialidad de aplicaciones de iniciativa tanto pública como privada y de forma gratuita. En Cataluña también se está trabajando en este ámbito. Por un lado, el Departamento de Salud, mediante la Fundación TIC, está pilotando un sistema de certificación de apps. Y, por el otro, la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias, el Mobile World Capital, la UOC y un grupo de organizaciones internacionales, entre ellas la Universidad de Tromsø (Noruega), están diseñando un marco global de evaluación de la salud móvil que está previsto que se publique esta primavera.

Aparte de la labor que están haciendo las comunidades autónomas, cada año se publican listas de las aplicaciones mejor valoradas. Una de las más conocidas es la iSYS score, que está elaborada a partir de las opiniones de los usuarios, desarrolladores y profesionales de la salud.

Fidelidad y personalización

Carme Carrión deja claro que la utilización de las apps de salud no tienen efectos indeseados como algunos fármacos, pero sí algunas debilidades a tener en cuenta. La primera es que los usuarios no son fieles. “Algunos estudios indican que un 70% de los enfermos crónicos que utilizan una aplicación para su propio cuidado o monitorización dejan de usarla seis meses después de habérsela descargado”, apunta la profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud. Un estudio realizado por investigadores norteamericanos concluye que el 80% de estas apps se abandonan en solo dos semanas.

Otro inconveniente es que están pensadas para que sean útiles para todos. “Cada persona, sin embargo, es un mundo; sería recomendable una personalización a partir de diferentes perfiles”, aconseja Carrión.

A continuación, encontrarás el pódium de las aplicaciones de salud más utilizadas tanto en Android como en IOS:

Android

  1. Runtastic: una aplicación que permite monitorizar tu ejercicio, la distancia recorrida y distintos parámetros para actividades como running, ciclismo, caminatas…
  2. Clue: una aplicación muy útil para las mujeres ya que permite monitorizar el periodo menstrual al detalle, incluyendo la toma de medicamentos anticonceptivos.
  3. Mi Fit: la aplicación diseñada por Xiaomi para sus gadgets de salud, que permite llevar un seguimiento de la actividad diaria, el sueño e incluso el grado de sedentarismo.

IOS

  1. Salud: es la propia aplicación de salud diseñada por Apple y que está presente en sus dispositivos, ayuda a controlar la actividad, el sueño, la nutrición y los momentos de relajación.
  2. Nike+ Training Club: la aplicación de salud de Nike cuenta con distintos ejercicios para ponernos en forma, así como asesoramiento personalizado.
  3. 8 Fit: podrás tener un entrenador personal en la palma de tu mano. Esta app te recomienda ejercicios y dietas personalizadas para ponerte en forma. 

 

Cómo seleccionar la aplicación

(Consejos facilitados por Carme Carrión, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud y miembro del eHealth Center de la UOC)

1.Buscar a través de Internet e investigar diversos foros de opinión para realizar una elección inicial de cuatro o cinco aplicaciones.

2.Buscar que tengan evidencia científica. Para hacerlo, una buena herramienta es el PubMed.

3.Por último, es aconsejable que al menos dos personas prueben la aplicación seleccionada. Si es una aplicación sobre el sueño, debería utilizarla alguien que tenga problemas para dormir y alguien que no, para detectar o no diferencias.

 

Artículo escrito por Alejandro Sepúlveda, CEO de MasCupon, y complementado por la redacción de Introversion a partir de informaciones de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

 

 

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