Llevo unos meses investigando un caso que, lo reconozco, me tiene totalmente intrigada. ¿A qué se debe que la venta de tangas haya bajado tanto y tan repentinamente? En este post intentaré encontrar una hipótesis personal para explicar el hecho.

Secret Sense, de Luna, una prenda de plena moda

Secret Sense, de Luna, una prenda de plena moda

Recapitulemos: el tanga empezó a hacer sus pinitos en España a finales de los ochenta, hizo una avanzadilla a primeros de los noventa y llegó al reinado de la moda íntima a finales de siglo. Durante varios años ocupó el número uno en las ventas pero, de repente, ¡zas! , aparece una especie de “corriente” vitoreada por nuevas generaciones que simplemente no quieren ni ver esta prenda (por supuesto estoy hablando en términos generales, sin estudios estadísticos en manos, sólo bajo mi experiencia como comerciante). Se trata de la Generación Antitanga.

Mi larga experiencia en venta de moda íntima y mi particular investigación al respecto me han llevado a acuñar dos teorías que pueden explicar el por qué de la cuestión. En primer lugar, las nuevas generaciones de adolescentes y ya no tan adolescentes, las chicas de veintitantos, siguen la tan conocida moda de pantalones bajos de cintura. Recordemos que cuando empezó esta tendencia se produjo mucha polémica pues permitía una visión total de la ropa íntima de la muchacha en cuestión, hecho bastante más grave si ésta optaba por llevar un tanga. Por eso, tanto escuelas como madres emprendieron una colosal cruzada para que esas adolescentes, al menos, no fueran mostrando el culo por la calle. ¿Solución?: enseñar las bragas.

En cuanto a las adolescentes, además, como la mayoría de sus madres son usuarias del tanga y justamente en esa edad es cuando menos queremos parecernos a nuestras progenitoras, la reacción ante esta prenda en su lenguaje se podría resumir como: “¡Egsssss! Esto no me lo pongo ni de coña”.

La consecuencia es que las ventas de tangas se han reducido drásticamente entre adolescentes y veinteañeras, y puesto que las pioneras del uso del tanga ya rondan, o incluso sobrepasan, la cincuentena, eso hace que elijan prendas diferentes, ya que, por desgracia, a esa edad el culo ya empieza a “flanear”. Y todo esto se acompaña de la salida al mercado de una considerable variedad de culottes y braguitas bikini de diferentes formas, que han logrado que incluso algunas usuarias recalcitrantes del tanga, concentradas ahora sobre todo en un segmento de edad comprendido entre los 30 y 45 años, en algún momento no se hayan podido resistir a un sexy culotte.

Y así estamos… hasta que llegue un nuevo giro en las tendencias de moda íntima.

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