Era un genio. Un visionario. Un sabio. Ya hace mucho tiempo que añoraba al diseñador y creador de moda íntima y baño Andrés Sardá, alejado del trajín diario, pero hoy se ha dado a conocer su adiós definitivo, ese que no tiene vuelta atrás. Un viaje que ya había comenzado, pero que no por esperado es menos doloroso.

 

Andrés Sardá. Foto de J.M. Ferrater (1996)

 

 

Leo el comunicado emitido por la agencia de prensa de la marca: “Andrés Sardá ha fallecido a los 90 años de edad en Barcelona”, y la tristeza viene cosida a él… Lo recuerdo cuando me lo encontraba en las ferias de la moda íntima, sobre todo en la parte dedicada a las materias primas. Siempre me han pirrado los procesos productivos, tras las bambalinas, y a él le pasaba tres cuartos de lo mismo. Qué digo… Él era un loco de los procesos productivos. Iba con unos hilos entre los dedos y le preguntaba a sus proveedores: “A partir de aquí, quiero hacer esto de allí… ¿Se puede hacer?” Su cabeza fue un hervidero de novedades, de tendencias, de prototipos, de propuestas… Unas acertadísimas, otras no tanto, pero eso tienen los genios, que en su mundo viven y van creando ilusiones.

 

 

Entrevistarlo fue un placer, porque el encuentro se convertía en una conversación apasionada sobre el mundo de la moda íntima -¡y de la cocina, que le encantaba cocinar…!-. Fue él quien empezó a introducir en España el hilo elástico. De la mano de Lycra, la marca de mayor prestigio de fibra elástica, puso en marcha proyectos creativos intrépidos y empáticos, porque él amaba a las mujeres. Quería para ellas prendas interiores cómodas, pero a la vez seductoras. Y lo consiguió, vaya si lo hizo… Y también fue una de las personas que más de moda ha puesto la moda íntima, mediante unos desfiles y unas campañas de fotografía que siempre fueron icónicos. Cuando todo el circo de la moda sólo hablaba del prêt à porter, él puso el foco de luz en los sostenes, en las braguitas y en una lencería que quitaba el hipo… Cuando sus colecciones subían a la pasarela, la moda interior existía para prensa y estilistas –aún estaban por llegar bloggers e influencers …-.

Núria Sardá, su hija, sigue la estela, aunque la firma ya no sea de la familia, sino que pertenece a un importante grupo internacional. A ella y a toda la familia, un inmenso y sentido abrazo. Y también para los que trabajaron codo a codo con él, como Manuel Leiva, otro genio entusiasta de la creación.

Andreu, et trobarem a faltar. Ja fa temps que ho fem. (Andrés, te echaremos de menos. Ya hace tiempo que lo hacemos).

Por Mercè Quesada Amador

 

 

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