Reduce el riesgo de desarrollar arterioesclerosis y enfermedades coronarias; previene contra las células malignas; ayuda en la digestión… Si buscas un superalimento, come tomate. En esta época, además, está en su mejor momento. Bueno, es su momento. Además de servir como base de múltiples recetas: gazpachos, sofritos, zumos, ensaladas…, el tomate es una fuente extraordinaria de beneficios para tu salud. ¡Aprovéchala!

 

 

El tomate contiene agua, vitaminas A, B y C, fósforo y potasio. “Un solo tomate puede aportar alrededor del 40 % del requerimiento diario de vitamina C, esencial para la salud de la piel. De hecho, un estudio realizado por la Universidad de Leicester, probó que mejora la elasticidad de la piel, gracias a su contribución a la formación de colágeno”, afirma Anna Bach-Faig, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), universidad online, y asesora de temas científicos en Fundación Dieta Mediterránea.

El licopeno es la sustancia química responsable de muchos de esos beneficios y el motivo por el cual un tomate es de color rojo, debido a su pigmentación. Este carotenoide previene de la oxidación del colesterol de baja densidad y reduce el riesgo de desarrollar arterioesclerosis y enfermedades coronarias, según ha indicado un estudio reciente realizado en el Centro Médico Soroka, de Israel, y comentado por la profesora Anna Bach-Faig, quien también añade: “El licopeno tiene unas propiedades biológicas y fisicoquímicas muy interesantes, especialmente relacionadas con sus efectos como antioxidante natural. Otro estudio realizado por la Universidad de Adelaida, en Australia, concluyó que ingeriendo 25 milígramos de licopeno diariamente se pueden reducir los niveles de colesterol LDL en un 10%”.

Prevención ante el cáncer

En las universidades de Bristol, Cambridge y Oxford se ha podido afirmar que comer diez porciones de tomate a la semana puede reducir hasta un 18% el riesgo de desarrollar la forma más común de cáncer masculino, el de próstata. Otros investigadores llegaron a la conclusión de que también puede ser determinante para reducir el riesgo de cáncer de pulmón, vejiga, cérvix y piel.

Mejores digestiones

Asimismo, está demostrado que el tomate también es muy bueno para hacer la digestión al contener sales orgánicas ácidas, concretamente malatos y citratos. Este efecto se ve potenciado gracias a su contenido en fibra, que contribuye a la regulación de la función intestinal.

Hay quien duda de si comerlo con o sin piel. La profesora Bach-Faig, de la UOC, defiende “consumirlo sin pelar para aprovechar el licopeno al máximo, ya que en la piel es donde se concentra más cantidad”. Además, al comerlo con piel, se aprovecha toda la fibra presente en el tomate. “La fibra no solo es beneficiosa para mejorar el tránsito intestinal, sino que sirve de alimento a las bacterias de la microbiota intestinal”, añade la profesora Bach-Faig.

 

 

Quizás quieras ver:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Share This