Un estudio reciente realizado por Toluna, compañía de investigación online, ha dado a conocer la opinión de los españoles sobre sus vacaciones de verano. Tres de cada cuatro españoles prefieren veranear en España. El 71% de los encuestados (1000 personas, mayores de 18 años) declara que su plan ideal de veraneo es la playa, así que te ofrecemos tres islas para disfrutar de arena, mar y muchas otras más opciones de ocio para tus vacaciones: Menorca, Ibiza y Formentera.

Tan cerca, tan hermosas. Las Baleares encierran en su perímetro playas preciosas en las que sumergirse y disfrutar, una gastronomía marinera excelente y paisajes mediterráneos de los que cuesta regresar. ¿Te vienes?

 

Menorca – Cala Presili

 

Menorca, reserva de la Biosfera

Playas de fina arena o rocosas; fascinantes monumentos de piedra talayóticos; rutas ecuestres o en bicicleta, excursiones marítimas, senderismo cargado de historia, fiestas singulares con caballos, sabrosa gastronomía coronada por una caldereta, pueblos para sentir la más pura esencia rural… Menorca, donde las distancias se acortan y el tiempo se detiene, es ideal para descubrirla y disfrutarla relajadamente.

Fuente informativa: Grupo RV Edipress

Reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera desde el 8 de octubre de 1993, Menorca es la segunda isla, por tamaño, del archipiélago balear, después de Mallorca. 47 kilómetros separan las poblaciones de Maó, su capital, al este, de Ciutadella, al oeste. El norte, del sur, está separado por 17 kilómetros y de perímetro cuenta con 216 kilómetros de costa, así que es una isla muy cómoda, que se recorre fácilmente, y que deja esa sensación de plenitud que otras islas, de mayor tamaño, no ofrecen.

Al sur, la finísima arena blanca y aguas turquesa arropan coquetas calas como Macarella, Macarelleta, Turqueta, Es Talaier o Mitjana u otras urbanizadas como Galdana o Punta Prima. Al norte, por contra, el paisaje se torna más salvaje y virgen, entre formaciones rocosas de pizarra y arcilla roja, como Cavalleria, Binimel·la o Pregonda.

 

Cala Mitjana

 

Recorriendo la isla te encontrarás con sus yaci-mientos prehistóricos. Se remontan a 4.000 años atrás y hay más de 1.500 yacimientos, con construcciones tan llamativas como los talaiots, las taulas y las navetas. Este patrimonio es único en el mundo por la tipo- logía de algunas de estas construcciones, su excelente estado de conservación, su monumentalidad y su densidad (dos por cada kilómetro cuadrado). A destacar la Naveta des Tudons (Ciutadella) y los poblados talayóticos de Trepucó (Maó) y Torre d’en Galmés, entre Alayor y Son Bou.

 

Menorca prehistórica

 

Maó, puerta de entrada aérea y marítima a Menorca y su capital, aún conserva el aire que le dieron los britá- nicos, que permanecieron casi un siglo –el XVIII– en la isla. Destaca su puerto, el natural más grande de Europa. Ciutadella, la antigua capital, es una joya de piedra que reviste las señoriales fachadas de sus palacios. Su laberinto de callejuelas, la catedral de Menorca y un puerto que parece un canal veneciano son otros de sus atractivos. Y no olvides visitar la Menorca interior para conocer sus raíces rurales y disfrutar de paseos sosegados.

 

 

Respecto a su gastronomía, el plato estrella de Menorca es la caldereta de langosta, ancestral y sencillo guiso de pescadores considerado un manjar, pero también su queso disfruta de un merecido prestigio, así como su vino, que puedes descubrir a través de diversas rutas. www.menorca.es

 

Menorca descubre los secretos de la Isla de Lazareto

De agosto a octubre, los martes, jueves sábados y domingos hay visitas guiadas a este islote del puerto de Maó donde se realizaba control sanitario para prevenir epidemias.

Fuente: Grupo RV Edipress

Navegar por el puerto de Maó –el segundo puerto natural más grande del mundo después de Pearl Harbour– tiene muchas sorpresas: la isla del Rey, la de la Cuarentena, la fortaleza de la Mola… ¡y la isla de Lazareto! Su nombre deviene de la fortaleza sanitaria que entró en funcionamiento en el siglo XIX para aislar temporalmente a los enfermos infecciosos que llegaban por barco desde Oriente y norte de África, evitando que entraran epidemias en la isla. El Lazareto cerró sus puertas en 1919 pero fue declarado Bien de Interés Cultural en 1993. Hoy día es uno de los atractivos turísticos menos conocidos de Menorca y escenario ideal para todo tipo de reuniones y congresos.

Maó, capital administrativa y puerta de entrada aérea y marítima de Menorca, está plagada de atractivos turísticos. Algunos muy conocidos, como el Museo de Menorca (ubicado en el que fuera convento de Sant Francesc), la iglesia de Santa María, el bastión de Sant Roc, la fortaleza de la Mola… y otros no tan conocidos para el gran público, pero cargados de historia y encanto. Es el caso de la isla del Lazareto, ubicada casi a la entrada del majestuoso puerto de Maó, el segundo puerto natural más grande del mundo después del norteamericano y mítico Pearl Harbour.

Esta isla alberga un conjunto arquitectónico muy singular, construido entre 1793 y 1807 por orden de un ministro del rey Carlos III, el Conde de Floridablanca. Un Lazareto –establecimiento sanitario donde se trababan enfermedades infecciosas– creado al objeto de prevenir que la peste bubónica que pudieran traer barcos provenientes de Oriente o Norte de África penetrara en Menorca. Durante casi un siglo se convirtió en uno de los lazaretos más importantes del Mediterráneo occidental hasta que dejó de funcionar en 1919. Casi ocho décadas después, en 1993, fue declarado Bien de Interés Cultural.

 

Isla de Lazareto.

 

Sumergirse en su apasionante entorno cargado de historia es posible gracias a visitas guiadas de dos horas y media de duración, que se realizan cuatro días por semana hasta el mes de octubre. Los martes, de 17.00 a 19.30 horas. Los jueves, de 10.00 a 12.30 horas. Los sábados, de 10.00 a 12.30 horas. Y los domingos, de 17.00 a 19.30 horas. El punto de partida es el Muelle de Calesfonts, en Es Castell (Maó) desde donde parte una embarcación hasta la isla de Lazareto. El precio de estas visitas es de 18 euros (adultos) y 9 euros (8-15 años).

Estructura del Lazareto de Maó

El recinto está rodeado por una muralla de piedra con cuatro puertas que conducían a las tres zonas de aislamiento delimitadas dentro del Lazareto.

La ‘apestada’ estaba reservada a los tripulantes de barcos con epidemia a bordo. Contenía tres enfermerías con seis habitaciones, cocinas, retretes, lavatorios, un pozo de agua potable, locutorios y una torre de vigilancia.

La ‘sucia’ albergaba a los navegantes que tenían enfermedades no infecciosas. Constaba de tres casas iguales para pasajeros con ocho habitaciones cada una, cuatro huertos, dos enfermerías, quince oratorios, cinco grandes almacenes, un corralón para ganado y una torre de vigilancia.

Y la ‘sospechosa’, a los barcos que llegaban a puerto con algún enfermo entre sus tripulantes. El edificio principal estaba formado por tres alas y una galería con columnas de piedra en sus dos plantas. También contenía un pozo, una torre de vigilancia, una enfermería con ocho salas, un huerto con noria, una casa para el labrador y un almacén. Y en su parte sur, dos edificios iguales para alojar a patronos, pilotos y escribanos.

En sus cien años de servicio, desde 1817 hasta 1919, cuando cerró sus puertas, se atendieron 13.864 barcos para pasar cuarentena. Un total de 111.184 pasajeros y 276.693 tripulantes fueron aislados entre sus muros. Actualmente, además de ser un atractivo turístico más de Maó y de Menorca, es un escenario que da servicio a todo tipo de reuniones y congresos.

Más información en www.menorca.es y www.lazaretodemahon.es

 

 

 


Ibiza, legado histórico

Recibió sus primeros habitantes en el 2700 a.C. y fue la primera de las baleares en ser alcanza- da, pero todo el mundo sabe de la isla por sus fiestas y también por su pasado hippy. Ibiza, sin embargo, atesora un legado histórico de gran calado.

Fuente informativa: www.ibiza.travel y Liva Solutions

 

 

 

Ibiza no necesita presentaciones. Con una extensión de 572 kilómetros cuadrados, constituye un pequeño gran mundo desde su costa hacia su interior, de un relieve suave. Junto a Formentera fue llamada por los griegos que llegaron allí como isla Pitiusa, es decir, cubierta de pinos. Los primeros pobladores se remontan a la Edad del Cobre. De ello puedes encontrar vestigios en las pinturas rupestres, de Sant Antoni. En el siglo VIII a.C. Ibiza fue un enclave comercial fenicio. De entonces es el primer asentamiento en Sa Caleta (Sant Josep). A inicios del siglo VI a.C. se comienza a urbanizar la ciudad de Ibiza. Posteriormente también fue romana, goda y visigoda. De hecho fue conquistada por los Vándalos y los Bizantinos, que introdujeron el sistema de regadío y el de rotación de las cosechas. Posteriormente pasó a manos árabes (902-1235), que transformaron la isla basando su crecimiento económico en la sal, la agricultura y la pesca. En 1235 el Reino de Aragón conquistó la isla, creando un asentamiento de catalanes y del catalán. Aunque la población de Ibiza es algo superior a los 140.000 habitantes, en verano esta cifra aumenta de manera importante con turistas ávidos de playa, de descanso y tam- bién de noches de fiesta, si bien la isla procura cada vez más potenciar el turismo rural y mostrar su lado cultural y artístico. www.ibiza.travel.

 

 

 


Formentera, familiar

La pequeña de las islas baleares quiere reforzar su imagen como destino familiar, concienciada con la sostenibilidad.

Fuente informativa: Grupo RV Edipress

 

Illetas

 

Quien ha paseado por sus senderos, se ha dejado perder por sus caminos y ha visto el paisaje pasar a ritmo de pedaleo, sabe que Formentera es una isla que nunca se acaba. Sus 32 rutas verdes, caminos entrelazados, permiten realizar rutas senderistas a todos los niveles y dificultades, así como paseos a caballo y bicicleta.

Faro de la Mola. Alberga el Museo Etnográfico Marino y Centro de Interpretación

 

Vistas panorámicas, playas, lugares de interés arqueológico, salinas, molinos, embarcaderos, explotaciones vinícolas o iglesias. Estos son algunos de los espacios que nos regalan mil y una visiones únicas. Si deseas escaparte a Formentera, puedes descargarte en tu móvil la aplicación Formentera 365, que contiene toda la información útil sobre la isla. www.formentera.es

 

 

 

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