La cordillera pre-pirenaica leridana es un macizo espectacular que tiene la suerte de esconder auténticas joyas naturales y arquitectónicas. A pesar de estar relativamente cerca de las grandes urbes (a media hora de Lleida y a unas dos horas de Barcelona), el Montsec no tiene una afluencia masiva de turistas, una ventaja para los que desean disfrutar del silencio en medio de la naturaleza sin cruzarse con decenas de paseantes cámara en ristre.

Aunque tradicionalmente ya era una zona de referencia para algunos deportistas (los amantes de la escalada, el parapente, las bicis BTT o el kayak), en los últimos años han surgido algunas iniciativas y propuestas que lo han convertido en un atractivo destino también para otro tipo de público: el Tren de los Lagos, el Centro de Observación del Universo, el de Interpretación del Oro o la Asociación Dolça Revolució de plantas medicinales son sólo algunos de los motivos por los que el Montsec empieza a ser conocido. Una amplia oferta que permite, como si se tratara de la carta de un restaurante, combinar al gusto las actividades que se prefieran para una escapada de tres días.

 

Andando entre alucinantes desfiladeros

Los desfiladeros (congosts en catalán) son auténticos caramelos para los senderistas. El más espectacular es el Congost de Montrebei, formado por el río Noguera Ribagorçana que atraviesa la Sierra del Montsec de Norte a Sur. Hace de frontera natural entre Cataluña y Aragón, y un antiguo camino para mulas excavado en la roca permite recorrer todo el desfiladero. Hay tres rutas perfectamente señalizadas que permiten hacer el recorrido según desde donde se quiera iniciar la ruta (del parking La Masieta, en Sant Esteve de la Sarga; desde el parking de la ermita Mare de Déu de la Pertusa –cerca de Corçà–; o desde el Albergue de Montfalcó, si se sale de la orilla aragonesa). Los más atrevidos pueden añadir el subir por las escaleras que recorren la roca verticalmente, una experiencia nada recomendable para quien padezca de vértigo. Es preferible visitarlo fuera de las fechas de más afluencia (puentes y Semana Santa), ya que la acumulación de visitantes le resta al lugar parte de su magia. En esas fechas es preferible hacer ruta en otro precioso desfiladero mucho menos conocido: el Congost de Mu. Recomendamos empezar la ruta en la parte Sur, donde está la central hidroeléctrica y les cases de l’Illa, que fueron colonia de los antiguos trabajadores de la central de Camarasa. Se cruza el puente colgante de madera y se inicia el recorrido contemplando el Aiguabarreig del Segre con el Noguera Pallaresa. El sendero tienen dos paradas perfectas para reponer fuerzas: la Fuente de la Feixa y el área de descanso L’Espadella. Al cabo de dos horas y 7 km se llega al pueblo de Alòs de Balaguer, coronado por las ruinas de un misterioso castillo. Pero no se acaban con estos dos los cañones a descubrir: el Congost de Terradets es el tercer gran desfiladero del Montsec. Aunque está atravesado por la carretera que lleva al Pirineo, no hay duda de que sus paredes de 500 metros son suficiente aliciente para realizar la ruta circular que parte cerca de Cellers y que puede realizarse en menos de cinco horas. Casi siempre se encuentran escaladores trepando por las impresionantes paredes que parecen querer abrazarse de lo cerca que están.

También hay rutas magníficas –perfectamente señalizadas– en Sant Llorenç de Montgai, Villanova de Meià, Les Avellanes, Santa Linya, Camarasa…

Fotos Congost Montrebei: Maribel Fernández Lázaro:

 

 

 

 

 

Desde cocina de autor a bodegas centenarias

Sin duda, uno de los mejores restaurantes de Balaguer es Cal Xirricló, un establecimiento que va ya por la tercera generación y que ha evolucionado desde un bar de tapas y platos caseros hasta el local que a día de hoy es punto de referencia gastronómica para todas las comarcas cercanas. Sus menús degustación (desde 25 € en días laborables) son una excusa perfecta para acercarse a la capital de La Noguera. Excelentes platos también en El Tastet del Reng y tablas de quesos y embutidos de altísima calidad el El Racó Ibèric. En la misma Plaza Mercadal (palpitante corazón de la ciudad), conviene pararse en el Niu Cup, aunque sea sólo para probar sus originales patatas bravas, que son de nota.

 

 

En el espectacular pueblo de Sant Llorenç de Montgai, las increíbles vistas que hay desde la terraza del Mirador del Llac son motivo más que suficiente para una parada (o dos); y si nos acercamos a Montsonís para visitar su castillo medieval, vale la pena combinar la visita con una comida o cena en el prestigioso Celler de l’Arnau, uno de los más reputados restaurantes de la zona.

Y no se puede terminar una ruta gastronómica sin un dulce recuerdo, por lo que es imprescindible pasar por la pastelería Muixí, en funcionamiento desde 1935 y con un inesperado Museo de figuras de chocolate que a lo largo de su dilatada trayectoria Lluís Muixí ha creado para delicia de peques… y mayores.

Costers del Segre es la DO de la zona, con bodegas tan interesantes en las que realizar catas como la de Costers del Sió (que plantó sus primeras cepas en 1998 y que cuenta con 14 vinos diferentes en su carta: Siós Celistia y Boscana) o la centenaria bodega El Castell del Remei, que ve crecer sus uvas bajo la vigilante mirada del Montsec. De esta bodega -quizá la más reconocida de las tierras de Lleida– salen caldos tan populares como el Gotim Bru y el Oda. La visita al viñedo es, sencillamente, una gozada.

 

Admirando las estrellas

Al tener zonas escasamente pobladas, una muy baja humedad y encontrarse entre montañas, la nitidez con la que se puede observar el cielo nocturno han convertido el municipio de Àger en el lugar idóneo para la instalación del Parque Astronómico del Montsec. Y es que esta sierra pre-pirenaica ostenta desde 2013 la categoría Reserva Starlight (UNESCO) que califica el lugar como un punto excelente para realizar una buena observación astronómica y disfrutar de la luz de las estrellas. ¡Sólo once lugares en el mundo pueden presumir de este certificado! Aunque hay una parte sólo para profesionales (que vienen de todo el planeta para sus estudios), resulta de lo más didáctico y entretenido acercarse al Centro de Observación del Universo, donde se puede visitar la exposición de astronomía libremente u optar por las visitas guiadas en el planetario o en el parque de telescopios. Por supuesto, si se puede ir cuando brillan las estrellas, vale doblemente la pena. Hay sesiones diurnas y nocturnas, y el precio oscila entre los 7 y los 10,50 €.

 

 

 

Érase una vez…

Las huellas del paso del tiempo vienen de lejos y siguen profundas en la Sierra del Montsec. Los primeros homínidos ya poblaron la zona como bien puede comprobarse gracias al Espai Orígens (www.espaiorigens.es), que se encarga de investigar, excavar y divulgar los restos que han pervivido hasta nuestros días: yacimientos, restos cerámicos, pinturas rupestres, etc. Cada fin de semana hay diferentes actividades programadas en Camarasa y Sant Llorenç de Montgai que harán las delicias de pequeños y mayores.

 

 

Pero a pesar de que el Montsec estuvo poblado desde la prehistoria, su “capital” –que fue fundada por los árabes como un asentamiento militar– no nació hasta el siglo VII. En la ciudad de Balaguer se pueden visitar los restos arqueológicos de lo que fue una potente Medina y las murallas que la defendían y que dibujan el singular perfil medieval que hoy identifica a este enclave bañado por el río Segre.

 

 

Entre las montañas del Montsec los castillos (el castell de Mur, el de Alòs de Balaguer…) y las torres de vigía (Baronia de Sant Oïsme) dieron paso a iglesias (Santa Maria de Balaguer, la Colegiata de Àger o la de Ponts) y monasterios (como el de Les Avellanes, Les Franqueses, etc) enriqueciendo espectacularmente el patrimonio medieval.

Probablemente las visita a las trincheras de la Guerra Civil (El Merengue, Cap de Pont de Balaguer, etc) es otro aliciente que atrae a quienes combinan el respeto por la memoria histórica con la afición a un senderismo de baja dificultad.

 

 

 

Con mucho arte… contemporáneo

El Montsec sorprende por sus propuestas de arte de lo más vanguardista: por un lado está el impresionante Proyecto Planta, de la Fundación Sorigué. Esta macro empresa que empezó con una cantera ha regresado a sus orígenes para albergar grandes instalaciones de arte contemporáneo en sus naves. El primero que ya se puede visitar es Double Bind, la obra cumbre del escultor Juan Muñoz. Esta obra fue realizada en el año 2001 para ocupar la sala de Turbinas de la Tate Modern y se presenta por primera vez en España en una gran nave de 2200 metros que se ha adecuado específicamente para albergar esta pieza. Sólo se puede visitar los fines de semana y previa reserva (info@fundaciosorigue.com). Otra fundación que presenta excelentes exposiciones temporales es la Marguerida de Montferrato (www.fundaciomargueridademontferrato.cat), que se encuentra en Balaguer, capital de La Noguera. Hasta el 20 de abril se puede disfrutar –de martes a sábado ¡y gratuitamente!– de la obra del conocido fotógrafo Joan Fontcuberta.

 

Y, al final, un merecido descanso

En El Hotel Terradets, a orillas del pantano, se encuentra uno de los mejores hoteles de la zona, con piscina y excelentes servicios para sus huéspedes. Las habitaciones con vistas son un lujo que combina a la perfección con su reputado restaurante (El Restaurant del Llac); pero si se prefiere pernoctar en un apartamento, una buena opción son los de Tourism Rental, popularmente conocidos como “los pisos del holandés” que se encuentran en la misma Plaza Mercadal de Balaguer: están completamente equipados, tienen una decoración de lo más original y ayudan a mantener la línea… ¡al poder hacer alguna comida en casa!

 

 

Más información en:

 

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