¿Tics nerviosos, dolores de cabeza, náuseas, cambios de ánimo? Atención, puedes estar sufriendo estrés sin darte cuenta.

En un mundo donde reinan la hiperactividad, las prisas y los intentos, no siempre exitosos, de conciliación de la vida profesional y personal es inevitable padecer ciertas dosis. El estrés bien gestionado es fisiológicamente necesario para mantener niveles de salud y rendimiento adecuados, lo que resulta vital para obtener el máximo partido a las 24 h que tiene el día.Sin embargo, el estrés puede acortar la vida y dañar la salud mental y física si no te recuperamos adecuadamente de él cada día. Freedom and Flow Company, especializados en gestión y medición científica del estrés, te cuentan qué es el estrés y te ofrecen un auto-test que mide la calidad de recuperación. freedomandflowcompany.com

 

 

1. Existe el estrés saludable. Te mantiene alerta, aumenta la creatividad y la productividad, impulsa a tomar la iniciativa y a que respondas eficientemente ante problemas cotidianos. La clave reside en el tiempo que dure.

2. Identifica tus Estresores. Cualquier elemento puede generarnos estrés. La voz de las personas, el ruido de fondo, los coches, el trabajo, etc. El secreto es educar la reacción y/o el comportamiento que introduces frente a los diferentes estresores de tu día a día.

3. Los problemas por estrés aparecen a medida que se acumulan los estresores, cuando uno no consigue adaptarse a ellos, ya sea porque son nuevos o porque duran demasiado tiempo, y se desestabiliza el equilibrio del organismo, dando lugar a problemas físicos y psicológicos.

4. El estrés es la segunda causa de los problemas de salud relacionados con el trabajo. La ansiedad, que puede llegar a convertirse en depresión, afecta al 14,6% de los españoles.

5. El cerebro de las mujeres es más sensible al estrés. La hormona que debe activar la señal de alarma sensibiliza de modo más intenso las neuronas en la mujer que en el hombre, que se adapta mejor para resistir las consecuencias de la ansiedad.

6. Los primeros síntomas pueden ser: insomnio, cansancio, boca reseca, aumento o pérdida de peso, dolores de cabeza y cuello, respiración entrecortada y acelerada, aumento del ritmo cardiaco, aumento de la presión arterial, sensación de tener un nudo en la garganta o en el estómago, ansiedad y angustia. Si tienes dos o más de estos síntomas seguramente debes estar en la fase 1 de estrés.

7. Cuando el estrés persiste, las personas afectadas adoptan conductas diferentes: algunos se preparan para afrontar el estrés, mientras otros tratan de evitar las situaciones que puedan activarlo. Aquí debes preguntarte si: ¿Sientes apatía, tedio, problemas de memoria, decaimiento?

8. El estrés bloquea la zona del cerebro encargada de la resolución de problemas, afecta a la interpretación que hacemos de la realidad y repercute a nivel social haciendo, incluso, que se llegue a perder totalmente la empatía.

9. Si se presenta un constante y severo nivel de estrés, es como si la capacidad de respuesta se agotara y la persona afectada ya no pudiera afrontar las situaciones, resultando con problemas de corazón, incapacidad para conciliar el sueño sin pastillas, enfermedades cognitivas, poca resistencia a infecciones, hipertensión, fatiga crónica, osteoporosis y depresión entre otras.

10. Vivir en estrés no es normal y no deberías permitir que forme parte de tu vida. Sea cual sea la fase en la que te encuentras, deshazte del estrés y vive una vida más plena. La regla número uno es: no te preocupes por las cosas pequeñas. La regla número dos es: todo son cosas pequeñas.

 

 

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