Son datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM): en el año 2015 se han diagnosticado 27.747 nuevos casos de cáncer de mama al año. Es el tumor más diagnosticado entre las mujeres españolas y el segundo en el mundo. La buena noticia: mientras que a principios de los años 80 las mujeres que evitaban recaídas cinco años después de sufrir un cáncer de mama suponían el 70% de las pacientes, actualmente ese porcentaje se ha elevado casi al 90% gracias a los avances médicos.

 

Avances médicos en el tratamiento del cáncer de mama. Fuente: SEOM

 

Sin embargo, “el hito más significativo sin duda en los últimos años es el conocimiento de la heterogeneidad del cáncer de mama. Se trata de una enfermedad con subtipos biológicos diferentes que precisan tratamientos específicos”, comentan desde la SEOM. Y añaden: “En estas tres décadas, además, otro hecho de gran relevancia ha sido el incremento de cirugías conservadoras y menor intervención sobre la axila, evitando complicaciones y mejorando la calidad de vida de las mujeres con cáncer de mama”.

Ensayos clínicos

Los avances se consolidan sobre ensayos clínicos para los que se necesitan voluntarias. “No obstante, hay un porcentaje importante de pacientes que no tiene claros determinados conceptos y tiene dudas o ideas preconcebidas que frenan la participación en este tipo de investigaciones”, consideran desde SOLTI, grupo de investigación en cáncer de mama. Se trata de una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la investigación clínica del cáncer de mama que cuenta con el apoyo de la SEOM. Para que las pacientes de cáncer de mama pudieran desterrar posibles prejuicios sobre los procesos llevados a cabo en dichos ensayos, SOLTI realizó en Barcelona un taller de formación el pasado mes de julio. Esta iniciativa contó con el aval de la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA) y la colaboración de Novartis y Pfizer y también se ha realizado en Sevilla, Madrid y próximamente en Valencia (16 de noviembre).

Según manifestó la Dra. Cristina Saura, miembro de la junta directiva de SOLTI y jefa de la Unidad de Mama del Servicio de Oncología del Hospital Vall d’Hebron, “en este taller se han abordado los enormes beneficios de participar en ensayos clínicos, como que las pacientes tienen la posibilidad de recibir fármacos aún no aprobados en nuestro país, pero que desde la comunidad científica ya sabemos que pueden beneficiarlas, así como la contribución que supone para avanzar en el conocimiento científico y para conseguir la aprobación de nuevos fármacos”. La doctora Saura añadió “que este tipo de jornadas de formación son beneficiosas porque en ellas las pacientes pueden plantear dudas y aclarar conceptos abiertamente. El objetivo del taller era ser un espacio de interacción abierto donde se pueda hablar de cualquier tema relacionado con investigación clínica y cáncer de mama”. Bea Flores, una paciente que participó en el taller compartiendo su experiencia como participante en un ensayo clínico, aseguró que “asistir a un taller de estas características permite tener una visión clara de qué son los ensayos clínicos y desterrar los posibles prejuicios que se puedan tener”. Y añadió: “En el momento en que un oncólogo propone a una paciente participar en un ensayo clínico hay que aprovechar la oportunidad porque mientras integras el ensayo en todo momento estás vigilada, si no funciona se detecta rápidamente, por lo que el ensayo se abandona y se pasa a otra opción de fármaco convencional indicado por el oncólogo”.

 

Taller para pacientes de cáncer de mama realizado por SOLTI

 

A pesar de los avances…

“Pese a los increíbles avances en supervivencia obtenidos en los últimos años gracias a la investigación, todavía existe un subgrupo de pacientes con cáncer de mama para las que todavía no existe un tratamiento adecuado”, subraya la doctora Natalia Carballo, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica de MD Anderson Cancer Center Madrid. Según informa este centro, entre un 15 y un 20% de los casos de cáncer de mama diagnosticados en el mundo pertenecen a este subtipo, triple negativo, y sus expectativas de supervivencia a cinco años son mucho menores que las de otros tipos de tumores de mama. Además, la doctora Carballo remarca también que, “en su mayoría, es un perfil de paciente joven, lo que hace todavía más necesaria la investigación en este subtipo de cáncer de mama más agresivo. Ya sabemos que la detección precoz es fundamental para el tratamiento y la supervivencia de las pacientes, pero ahora queremos aprender a tratar diferentes perfiles biológicos y conocer qué hace que una persona desarrolle un cáncer de mama triple negativo y otra persona uno hormonal”, apunta la doctora Carballo, quien cree que es muy pronto para señalar la inmunoterapia “como un tratamiento validado en este subtipo de cáncer de mama”.

Sobre las reconstrucciones mamarias

Además de los abordajes terapéuticos, otro gran tema en el tratamiento del cáncer de mama está en las reconstrucciones mamarias al extirpar los tumores. Según informa el cirujano plástico estético y reparador, Iván Mañero, director de IM Clínic, cada año unas 16.000 mujeres deben someterse a una mastectomía para acabar con el cáncer de mama. De ellas apenas unas 5.000 llegarán a reconstruirse el pecho y serán solo unas 2.000 las que lo consigan de manera inmediata, es decir, durante la misma cirugía que elimine el cáncer. Para el Dr. Mañero, la reconstrucción inmediata es importante y necesaria: “Distintos estudios demuestran que hasta un 40% de las mujeres operadas sin reconstrucción del pecho son más infelices por culpa de las secuelas de la mastectomía. Este sufrimiento afecta negativamente a su vida afectiva, a su sexualidad, a su autoestima, a su vida social y laboral… En definitiva, a todos los aspectos de su vida. La reconstrucción mamaria inmediata mejora la calidad de vida de la paciente en todos los aspectos, pero, especialmente, en su autoestima y su felicidad”. Según este cirujano plástico estético y reparador, es mejor reconstruir en la misma operación que se extirpa el cáncer “porque el tejido se maneja mucho mejor en el momento de la mastectomía que meses después de esa cirugía, cuando el tejido de la mama ya ha empezado a cicatrizar y está en peores condiciones para conseguir un buen resultado”.

Las técnicas de reconstrucción mamaria

Hoy en día disponemos de diversas técnicas reconstructivas que se aplican según las necesidades de cada paciente, pero en cada una de ellas el objetivo es el mismo: “conseguir un nuevo pecho lo más natural posible, con una técnica segura, obteniendo resultados duraderos en el tiempo y que afecte lo mínimo posible al resto del cuerpo”, explica el Dr. Ivan Mañero.

Dr. Iván Mañero, director de IM Clinic

En el caso de haberse realizado una cirugía conservadora en la que no se elimina toda la mama, sino sólo una parte, una opción es reponer el volumen mamario que falta mediante una remodelación con grasa de la propia paciente, estimulada con factores de crecimiento. La técnica consiste en realizar una pequeña liposucción a la mujer, se procesa la grasa y después se introduce en la zona a tratar mediante unas pequenas cánulas. En este caso suelen ser necesarias dos o tres sesiones para conseguir el volumen deseado y es necesario que la mujer disponga de dicha grasa.

Cuando se ha realizado una mastectomía total existen diversas técnicas reconstructivas:

  • La colocación de un expansor, es decir, un tipo de implante vacío que, de forma progesiva y a lo largo de unos meses se va rellenando con suero, para que dilate la piel de la mama y ser substituido posteriormente, y una vez conseguido el volumen adecuado, por una prótesis de gel cohesivo de silicona, consiguiendo así un resultado definitivo bastante natural.
  • Utilización de tejidos propios de la paciente (colgajos) para dar forma y volumen a la nueva mama. Esta técnica resulta más compleja que la anterior y suele utilizarse cuando la piel del pecho está muy castigada o la paciente no desea utilizar prótesis. En este caso, el cirujano toma tejidos de la propia paciente, fundamentalmente grasa y piel, pero de otra zona, por ejemplo del abdomen o de la espalda, para dar forma y volumen a la mama. Es una técnica, además de su mayor complejidad, tiene el inconveniente de provocar nuevas cicatrices en el cuerpo de la mujer, pero en contrapartida, el resultado es más natural. En ocasiones, incluso se pueden llegar a combinar ambas técnicas. La decisión de llevar a cabo una u otra dependerá de varios factores, por ejemplo, “es fundamental conocer qué desea hacer la paciente con el pecho sano para elegir la técnica”, aclara el Dr. Mañero. Otro factor decisivo a la hora de decantarse por una técnica u otra es “conocer la necesidad o no de radioterapia”.

 

Artículo de opinión

Un viaje lleno de pequeños-grandes pasos

Por: Dra. Eva Ciruelos, presidenta del grupo de investigación en cáncer de mama SOLTI

Dra. Eva Ciruelos

 

Cada 19 de octubre celebramos con ilusión y esperanza el Día Contra el Cáncer de Mama. Este año podemos hablar de nuevas investigaciones que mejoran el tratamiento de esta enfermedad. Ahora sabemos mucho más de los factores de riesgo que pueden provocar el cáncer, conocemos también los factores genéticos e investigamos cada día para conseguir el mejor tratamiento posible para cada paciente.

Las mujeres con cáncer de mama viven su enfermedad en primera persona. ¿Qué quiere decir? Ellas son pacientes, pero también son decisoras. Y en mi actividad cotidiana he comprobado que la enfermedad en sí es seguramente la principal preocupación de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, pero sé que también les preocupa la posibilidad de tomar decisiones sobre el tratamiento y sus consecuencias. Suelen estar angustiadas por los efectos secundarios, el impacto del tratamiento en su capacidad de trabajo y del cuidado de los hijos, las secuelas físicas y psicológicas; en general, por los cambios que marcarán su vida.

Los profesionales sanitarios también hemos modificado nuestro enfoque a la hora de hablar con las pacientes. Al menos por mi experiencia puedo decir que hacemos juntas este viaje del diagnóstico, el tratamiento, la recuperación y las revisiones. Es un viaje lleno de dudas, de buenas y malas noticias. En el caso de la enfermedad avanzada, este viaje tiene un recorrido cada vez más largo gracias a que los avances en investigación se han convertido en tratamientos más eficaces. Es un viaje lleno de ilusión y esperanza, como decía al principio. Un viaje en el que intervienen muchas personas: la paciente, los médicos, el personal de enfermería, auxiliares, la pareja, la familia, los amigos, etc.

También viajan con nosotros personas a las que no vemos, y son los investigadores. La ciencia avanza gracias a la investigación, ya sea de los hospitales, en los centros de investigación básica y en los grupos académicos independientes, la universidad o la empresa privada. La investigación avanza por el esfuerzo de muchos profesionales sanitarios y no sanitarios, y también gracias a la generosidad de las pacientes que entran en los ensayos clínicos para el beneficio global, adquirido a través de un mejor conocimiento de la enfermedad.

Es cierto que algunos avances tal vez no resulten tan espectaculares como para aparecer en los telediarios cada día. Sin embargo, cada pequeño paso que damos en el conocimiento del cáncer de mama es una gran victoria para todos.

El nivel de calidad de la Oncología Médica española es excelente, tanto en la práctica clínica como en la investigación; prueba de ello es el equipo de oncólogos e investigadores de reconocido prestigio a nivel nacional e internacional que forman parte de nuestro país. La mayoría de promotores (empresas farmacéuticas y otros) se acercan a nuestro país para contar con nuestros centros en sus estudios clínicos, lo que hace que a nivel de nuestros profesionales la experiencia en los últimos tratamientos sea muy buena, y a nivel de nuestros pacientes que tengan la oportunidad de participar en estos estudios que pueden cambiar sus vidas y las de otros.

Sigue siendo necesario el apoyo de todos para seguir evolucionando y consiguiendo que los pequeños-grandes avances que se presentan en congresos nacionales e internacionales se traduzcan a la práctica clínica en el menor tiempo posible para poder contribuir a mejorar el pronóstico y bienestar de nuestras pacientes.

Espero que esos apoyos se mantengan y mejoren, fundamentalmente desde las instituciones públicas, destinando una mayor proporción de la riqueza del país a la investigación clínica, y también desde la empresa privada, mediante colaboraciones y apoyo a los grupos de investigación y sociedades médicas. Para ello es imprescindible la concienciación y la sensibilización de todos en este Día Contra el Cáncer de Mama.

 

 

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