Los cambios de estación son épocas de incertidumbre para la indumentaria. Por no hablar del farragoso trasiego de prendas entre armarios, cajones y altillos que tenemos que soportar los que vivimos en poco menos que madrigueras para afrontar la nueva climatología.

carrie_sexoennuevayork_sarahjessicaparker

En términos de vestimenta, yo soy un fervoroso partidario del cambio climático: privado de vivir en el trópico, donde no tienen que estrujarse las meninges para saber lo que tienen que ponerse cada día, yo sería feliz si el año solo tuviera a lo sumo verano e invierno. Y ya puestos, que el frío y el calor llegaran en fecha anunciada, de sopetón, sin chorradas de épocas transitorias, para que uno tuviera la certeza de cuándo hay que ponerse el abrigo o calzarse las chancletas.

Para mí, que soy especialmente caluroso (enseguida me sobra la ropa; en la cama duermo en pelota viva y, a ser posible, espatarrado, hasta la sábana de hilo egipcio más suave y fresca me parece un sudario), la llegada del otoño es una pequeña tragedia. Más que nada, porque uno ya no se levanta cada mañana con la certidumbre de que bastará un polo o una camisa de lino para pasar cómodamente el día; el final de septiembre y el comienzo de octubre suelen deparar, en el clima mediterráneo en que vivo, días de calor africano con otros ya de rebequita; o mañanas frescas con mediodías a menudo todavía tórridos. Un vaivén bastante molesto, a decir verdad.

Y es entonces cuando llega el temido momento de plantearse el cambio de armario para sacar a la ropa de abrigo de su ostracismo estacional. Si uno viviera en una casa amplia, con su vestidor ad hoc y armarios, cajones y colgadores a tutiplén para tener a mano toda la ropa que acumulamos en nuestro afán consumista, no habría problema. Pero el caso es que la mayoría de mortales vivimos en casas pequeñas, y en mi caso concreto, en un zulo de apenas 45 metros, así que no queda más remedio que tratar la ropa (una de las cosas que más volumen ocupa en una vivienda) como piezas de un Tetris que hay que encajar a la perfección para no tener que dormir en el balcón.

Así que pueden comprender mi fastidio ante la tesitura de tener que sopesar estos días si es necesario sacar ya las camisas de tejido más grueso, las chaquetas, los suéteres y el calzado cerrado de las cajas enterradas en lo alto de mi único armario o de debajo de la cama, y de comenzar la inexorable retirada de la ropa ligera. Y me asaltan dudas de gran calado: ¿Me resisto hasta el último momento, a riesgo de pillar un resfriado mañanero? ¿Hago un cambio radical y me dejo de tonterías, exponiéndome a cocerme bajo un jersey en un traicionero día caluroso de octubre? ¿O mezclo arbitrariamente ropa ligera y de entretiempo para cubrir todas las opciones, enfrentándome a la contingencia de una imagen incoherente y errabunda?  Así, hasta que el frío se afiance, la indumentaria de verano se retire definitivamente a sus cuarteles de invierno y la ropa de abrigo ocupe de nuevo el escaparate principal de mi exiguo vestuario hasta nuevo aviso.

Angustia existencial

Puede que a la mayoría de lectoras esta reflexión les parezca bizantina, cuando no directamente absurda; pero a un servidor, con una relación conflictiva y mal resuelta con su imagen y un gusto bastante limitado para la combinación de prendas y colores, se le hace una montaña afrontar estas pequeñas elecciones cotidianas. Así que aquí les dejo, llorando los dichosos días en los que la felicidad tenía la brevedad de una manga corta y la frescura de una fibra natural, y perdiendo el tiempo en decidir qué diantres me pondré mañana.

La llegada del frío es una pequeña tragedia para los que amamos la chancleta y la bermuda

Foto: Sarah Jessica Parker, como Carrie, en la película “Sexo en Nueva York 2”. Cortesía de Warner

 

 

Quizás quieras ver:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Share This