Rosanna Camprubí y Jan Boixader son bailarines y compiten en baile deportivo (lo que antiguamente se conocía como “bailes de salón”). Viéndola discurrir por la pista nadie se percata de su sordera profunda y el público disfruta  enormemente con sus expresiones y sus evoluciones. La particularidad de Rosanna Camprubí no ha sido un obstáculo para dedicarse al baile deportivo a pesar de que para ello, música y ritmo son esenciales. Una mujer que da felicidad como Rosanna se merece un premio, y así fue: obtuvo el galardón del concurso “Persigue tus sueños” de GAES por méritos propios y de Jan, su pareja de baile y marido. Ellos practican la disciplina de baile deportivo estándar y latino.

Por Anna T. Farran

Fotos: Cèlia Atset

 

Rosanna Camprubí, la heroína de la edición nº51 de Introversion, y su compañero y puntal, Jan Boixader

 

Una no puede comprender cómo una persona que no oye sonidos pueda dedicarse al baile y pueda hablar con toda corrección como ella lo hace. Su marido es su puntal, y su voluntad y tesón consiguen el resto: ser un auténtico ejemplo de fortaleza, una triunfadora de la vida y del baile, aunque ella, humilde, no se lo cree. Dulce y vivaracha a la vez, transmite paz y alegría, se le adivina honestidad y alguna inseguridad que enseguida recoge su compañero para apoyarla en todo. Sus miradas cómplices delatan que, sin duda, con ella se entienden. Y esta bailarina excepcional, hoy, además de competir, da conferencias sobre superación.

–v: Oye algo, ¿no?

-R.C.: No, nada, sólo ruidos. Llevo audífonos para poder hablar porque con ellos puedo darme cuenta de si hablo demasiado fuerte o al contrario. Hablo porque desde pequeña fui al logopeda, pero tengo el nervio auditivo seco desde los tres años a causa de una meningitis y un medicamento que no debieron haberme dado. La información no me llega al cerebro y, de momento, no me aconsejan una operación de nervio auditivo.

– v: ¿Cómo transcurrió su infancia? ¿Pudo estudiar y relacionarse?

-R.C.: En el colegio lo llevaba mal porque tenían que estar pendientes de mí, yo no podía seguir las conversaciones e iba a clases particulares. Hice FP (Formación Profesional) administrativo y no pude acabar porque no podía seguir las conversaciones. Me puse a trabajar de administrativa pero cerraron la empresa y ahí se acabó mi vida laboral de momento. Ahora puedo hacer vida normal aunque hay algunos sitios adonde he de ir acompañada.

– v: Y para bailar, ¿de qué manera “oye” o siente la música en el cuerpo? Nota vibraciones, supongo…

-R.C.: No oigo de ninguna manera ni siento las vibraciones de la música ni las del suelo. Escucho la música a través del cuerpo de Jan; lo que escucho es su cuerpo. Si me lleva bien yo sigo, pero otra pareja no sabe hacerlo.

-Jan: Su referencia siempre es mi cuerpo. Yo le indico las direcciones, las inclinaciones etc., y ella sigue. Es complicado porque son movimientos rápidos y sincopados y el ritmo es lo principal para la puntuación.

–v: Tienen una mirada muy cómplice…

-R.C.: En los bailes latinos, que son todo ritmo y que no vamos cogidos, nos entendemos con la mirada o sigo sus gestos porque no podemos poner caras ya que en la pista se ven muy feas. Yo no oigo los ritmos y como en el baile mandan los hombres me dejo llevar por Jan; sé que es difícil de entender, a veces me cuesta explicarlo.

–v: ¿Cómo se le ocurrió dedicarse al baile?

-R.C.: Porque mis padres iban a clases de baile para fiestas. Nosotros entonces éramos novios y nos animaron a probarlo. Lo hicimos y como copiábamos los gestos, íbamos tirando. Cerraron ese centro y nos fuimos a una escuela de Manresa (Barcelona) que está a cuarenta y cinco minutos de Berga, donde vivimos. Allí seguimos unos cursos y al acabar nos propusieron ir a una competición de baile deportivo, lo que antiguamente se llamaba bailes de salón.

–v: ¿Cuánto tiempo llevan compitiendo?

-R.C.: Diez años. Se empieza en categorías bajas y a medida que consigues puntos puedes pasar de categoría. Hay cinco y actualmente estamos en la máxima. Yo no me creo que haya podido llegar a donde estamos porque hay un nivel muy alto y conseguir pódium es difícil.

-Jan: En mayo, el 20 y 21, en el campeonato de Cataluña, en la modalidad de Standard y Latinos celebrado en Reus (Tarragona), obtuvimos la tercera posición en la modalidad de Standard y la quinta posición en la modalidad de Latinos. Todavía queda mucho por hacer, sin prisa pero sin pausa.

–v: ¿Qué se tiene en cuenta en las puntuaciones?

-Jan: Depende de las posiciones, la rítmica, la expresión que es lo que yo valoro más de ella; si bailas una rumba bolero tu expresión por la música ya te da ese sentimiento, pero ella no sabe qué es una rumba, no la ha oído nunca. A veces son canciones más rápidas o más lentas y entonces la tengo que estirar para que vaya más deprisa, o al revés.

-R.C.: Yo tengo que imitar. El profesor me dice qué he de hacer. Yo sé el programa, copio las expresiones que me gustan de otros, y me dicen que realmente parece que esté disfrutando de la música.

–v: Cuando baila, ¿qué siente?

-R.C.: Me siento muy bien, sé que estoy allá.

–v: ¿Viven de esto?

-R.C.: No. Sólo viven del baile los primeros. Puedes dar clases… Pero en las competiciones no pagan nada; algunos campeones del mundo puede que los lleven a hacer exhibiciones y entonces cobran algo, pero a nivel nacional nada. El campeón del mundo es de Terrassa (Barcelona) y se gana la vida con las clases, no con el baile.

– v: ¿Qué proyecto o ilusión tiene en este momento?

-R.C.: Ir a otro país para aprender más y hacer alguna competición en el extranjero. Nos gustaría ir a Italia porque, aunque nuestra escuela trabaja con este país y cada dos o tres meses viene un profesor, nos encantaría estar allí para trabajar más intensamente y con más profesores.

–v: Es una mujer fuerte y valiente, me tiene impresionada…

-R.C.: Sí, creo que soy fuerte, pero es que lo he tenido que ser… Ahora, gracias a Gaes doy conferencias de superación personal y me gusta mucho ver las reacciones de los adolescentes. Espero poder ayudar a alguien.

 

Nombre: Rosanna Camprubí.

Estado civil: casada con Jan Boixader, sin hijos.

Nombre artístico: Jan y Rosanna.

Edad: 42 años.

Proyecto vital: Competir internacionalmente para demostrar que no hay nada imposible.

Objetivo: Llegar al máximo en baile internacional y ayudar a la gente a superarse.

 

Un sueño premiado

El proyecto de Rosanna, que se llama “Bailar con el silencio”, ha sido uno de los premiados en la quinta edición de las becas Gaes “Persigue tus sueños”, un programa deportivo que ayuda a deportistas amateurs. Gaes, empresa de soluciones auditivas, premió en febrero de 2017 con estas becas a siete deportistas anónimos de entre 218 candidaturas. Con esta ayuda, Rosanna quiere lograr su sueño de participar en competiciones internacionales de baile y entrenar con profesores de todo el mundo. “Nos presentamos porque mi hermana vio algo por internet de un chico de Valencia que le dieron una beca Gaes y lleva un implante cloquear y pensé “¿por qué no?”, explica Rosanna. Jan apunta: “Pensamos que si teníamos una ayuda podríamos cumplir nuestra ilusión, que es ir al extranjero a aprender, especialmente a Italia porque son de los mejores del mundo. ¡Y lo conseguimos! Nos dieron 2.300 €. Es una ayuda y te abre puertas para conocer gente pero, más que el dinero, lo que más me gustó fue que por fin valoraran y reconocieran el esfuerzo de ella”. “Fue una gran sorpresa. No me lo esperaba y cuando lo anunciaron me quedé sin palabras, en blanco. Con ese dinero quisiéramos ir al campeonato de mundo que aún no sabemos si será en Europa o en EEUU”, afirma Rosanna. http://persiguetussueños.com/es/proyectos-becados/ campeonato-de-cataluna-2017/bailar-con-el-silencio

Enlace a la edición impresa de la revista INTROVERSION (nº51):

 

 

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