Mayor accesibilidad a la información y mejorar la comunicación con el paciente. Con estos principales objetivos se ha presentado el atlas interactivo de reproducción asistida, una herramienta que también pretende, según sus responsables, ayudar a mitigar uno de los principales problemas de la reproducción asistida: el abandono de los tratamientos antes de tiempo. Durante la presentación, sin embargo, se ofreció un panorama actual del estado de la asistencia pública con respecto a la reproducción asistida muy lejos del deseado y que incide, y mucho, en ese abandono.

El 3 de julio el Hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona presentó el primer atlas interactivo de reproducción asistida, un programa que a través de imágenes reales y en 3D permite la personalización y visualización de los diferentes tratamientos que engloba la reproducción asistida. En la presentación estuvieron presentes Julio Herrero, coordinador del trabajo y responsable del Servicio de Reproducción del departamento de ginecología de este hospital; Lluís Cabero, director de la unidad de Ginecología y Obstetricia del hospital; Juan Vila, director de la Unidad de Fertilidad de Merck Serono, empresa patrocinadora de esta iniciativa; y Jordi Negre, de Dantex Group, empresa que ha puesto la tecnología que ha hecho posible el atlas, presentado en formato DVD. Este atlas estará presente en las consultas de reproducción asistida para ser repartido entre las personas interesadas que inicien o se estén planteando iniciar un tratamiento de fertilidad.

Según el doctor Herrero, “entre un 15 y un 45% de las mujeres dejan el tratamiento antes de que lo recomiende el especialista y que muchos de los abandonos se deben a la falta de información. La mujer debe considerarse, en este capítulo, como una corredora de fondo”, argumentó Herrero, quien añadió que el éxito de los tratamientos de reproducción tenía que ver con los diferentes intentos a los que se sometía la pareja para lograr el embarazo de la mujer.

Resulta, cuando menos irónico, que desde la seguridad social se inste a que las mujeres sean corredoras de fondo, cuando, tal y como lo calificó el doctor Lluis Cabero, máximo responsable de Ginecogolía del Hospital de la Vall d’Hebron, en la sanidad pública sólo conceden dos intentos y hay una lista de espera de tres años, si no más. También resulta curioso que la falta de información sea una de las culpables de que las mujeres dejen el tratamiento antes de que lo recomiende el especialista. ¿Cuántas personas se someten a operaciones complicadas o no tan complicadas sin saber realmente cómo va a ser el proceso operatorio y postoperatorio, simplemente por el hecho de que el especialista les recomienda la intervención? La falta de información o la mala atención al paciente es un hecho constatable en todos los centros públicos y en todas las especialidades, lo cual es completamente ajeno a que existan atlas interactivos o no. Que, indudablemente, esta herramienta presentada por este hospital es de gran utilidad, nadie lo niega, puesto que hace muy comprensibles explicaciones que muchas pacientes desearían haber tenido de sus ginecólogos y porque es un paso mucho más avanzado y eficaz a las cartulinas con dibujos que este hospital y otros muchos disponían como elemento gráfico ilustrativo del tratamiento.

La infertilidad no está considerada una enfermedad, por lo tanto, en la sanidad pública no se destinan los presupuestos que hagan viable la desaparición de esas listas de espera que no bajan de los tres años. La ansiedad y los posibles problemas por los que pueda pasar una pareja en su búsqueda de la paternidad es, sin duda, la principal causa de abandono de los tratamientos, pero si la presentación de este atlas ha permitido presentar el lamentable estado en el que los departamentos de reproducción asistida públicos se encuentran, además de su innegable valor informativo y formativo, bienvenido sea.

Eso sí, ojalá la información en las consultas fuese de tal excelencia que dichas herramientas sólo sirvieran de apoyo, y no como base de un autoaprendizaje que en realidad debería hacerse entre médico y paciente. Si, como dicen sus responsables, el atlas pretende mejorar la comunicación entre ambos, de nuevo, bienvenido sea. Pero que nadie niegue las evidencias: tal y como lo calificó el doctor Cabero, la reproducción asistida pública es, en España, una vergüenza y aquellas parejas que pueden llevar a cabo el esfuerzo económico que ello supone, deciden acudir a centros privados que den viabilidad a sus problemas de fertilidad.

En España, entre el 15 y el 17% de las parejas que están intentando concebir hijos son estériles, es decir que una de cada seis parejas, si bien sólo la mitad busca ayuda. En nuestro país actualmente se están realizando 35.000 ciclos de reproducción asistida. Según el doctor Herrero, “en España, entre el 3 y el 3,5% de todos los nacimientos se han conseguido con alguna técnica de reproducción asistida”.

Este programa interactivo ha sido presentado en el congreso anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología que ha tenido lugar del 6 al 9 de julio en Barcelona. Se distribuirá en las consultas especializadas en reproducción asistida y en él también han participado el Centro de Reproducción Asistida de la Sagrada Familia, de Barcelona, CEFER, Instituto de reproducción asistida, y el departamento de genética de Repro Genetics.

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